Spotify – Esto es ES PA ÑA

Spotify – Esto es ES PA ÑA

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Seguro que en alguna ocasión habéis estado en la siguiente situación. Una persona que no ha vivido nunca en España os dice “Me gusta la música española, pero me encantaría conocer más”. Tu parte melómana quiere enseñarle música deliciosa de grupos rarísimos o preciosas canciones tradicionales, pero tu parte casposa y sádica decide remangarse y gritar “te vas a cagar”.

Eso es lo que me pasó cuando elaboré esta playlist en Spotify. Quería reunir un puñado de canciones que, me gustaran o no, tenían que supurar fritanga y ajo por todos sus poros. La música a la que debe sonar España es la de los cassettes que encuentras en un cajón de casa de tus abuelos.

Es ese sentimiento por la música patria la que nos hace pegarnos a los programas de archivos musicales de RTVE después de las campanadas todos los años. Esos Cachitos que vemos con las gafas de pasta y que terminamos bailando con un cubata en la mano en la boda de una prima. Es la hegemonía de los crooners patrios, la maldición de la pachanga autóctona y eso tan español que es la vergüenza ajena.

Os animo a que hagáis vuestra propia lista por si algún extranjero os asalta para que le recomendéis “esa música que no es lo suficientemente comercial como para que llegue a mi país”, y petarla de canciones que sean tan malas que den la vuelta al espectro y tan turbias que vuestro amigo sienta nauseas la próxima vez que escuche la Macarena.

Si no sabéis por dónde empezar (sí lo sabéis pero no lo queréis admitir), podéis tomar mi playlist “Esto es ES PA ÑA” como base, y a partir de ahí proyectéis vuestras filias y fobias musicales en nuestra riquísima lengua nativa.

Lo que lo está petando – Colectivo Miga

Lo que lo está petando – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

En 2015 publiqué un artículo en el blog de Colectivo Miga como resultado de tener que soportar el enésimo spot de “un señor rapeando”. Pensé que en algún momento la agencia se debió encontrar con un cliente que les diría “¿Sabéis lo que lo está petando? El rap”.

Y es que en los albores de la publicidad un cliente pensó “¿quién va a saber qué es lo mejor para mi marca que yo mismo?“. Y ese fue el momento en el que los publicistas pasaron de ser expertos a ser meros operadores.

Puede que el caso más palpable se de cuando ese mismo cliente hoy en día cree estar más informado sobre tendencias que todo un equipo de profesionales expertos. El poder del comentario de un sobrino, un meme vía whatsapp o simplemente los gustos personales del cliente, son irrebatibles. Cuando un cliente dice “¿Sabéis lo que lo está petando…?” echaros a temblar.

Hoy podemos ver tremendas aberraciones en todos los medios en bajo el grito “es mi marca y me la follo cuando quiero”. De aquellos polvos vienen estos lodos, y es que los clientes se ven capacitados para tirar una campaña bien estructurada al suelo sin demasiados motivos de peso.

La formación de los profesionales, los estudios de mercado, la investigación sobre tendencias… Eso para el cliente no son argumentos válidos cuando decide que el rumbo de la campaña lo elige él.

¿Y qué le vamos a hacer? El cliente paga por un asesoramiento y un trabajo profesional, más tarde impide que los asesores y que hagas un trabajo profesional, pero él insiste en seguir pagando sólo si haces lo que él te diga.

Llámalo prostitución, darle lo que quiere, salirse con la suya… Por una mera cuestión de supervivencia al final los profesionales ceden y cobran, y el cliente es feliz diciéndole a la gente “ese anuncio lo he hecho yo”.

Podéis leer el artículo en este enlace o entrando en el blog de Colectivo Miga.

En Spotify: Música Marciana

En Spotify: Música Marciana

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¿Qué coño estoy escuchando?

Si tuviera que señalar a una playlist de Spotify de la que me sienta especialmente orgulloso, esa sería Música Marciana. Hete aquí el enlace de rigor.

Vengo de tiempos ancestrales. Tiempos en los que en Spotify no había publicidad. Donde podías pasar todas las canciones que quisieras y donde el límite era el cielo y un abanico discográfico un pelín menos extenso.

En esos tiempos podías hacer una búsqueda y seleccionar los resultados por el número de reproducciones (no por la popularidad como ahora). Yo me sentía como un conquistador que se abría paso a machetazos por la jungla musical de esta plataforma.

Mi objetivo no era encontrar los especímenes más bellos, ni las fragancias más deliciosas. Mi intención era meter la cabeza en un cenagal de géneros difusos y portadas cutres para sacar entre mis dientes los engendros sonoros más abyectos y añadirlos a mi colección para posterior análisis y disfrute.

Así es como surgió Música Marciana. Como un experimento con elementos químicos del que surge una repugnante sustancia que genera unos terribles efectos secundarios y una tremenda adicción.

Spotify - Música Marciana 02

Algunas perlas que podéis encontrar en esta selección son la banda sonora de Rio Bravo en chino, un cuento bilingüe de Mamá Gansa, la recetas deliciosas, clásicos de la tecno-rumba, chistes de humor caduco y zafio, las peores canciones de estrellas del pop, cancioncillas infantiles con doble lectura o con solo una pero muy jodida, músiquilla de ascensor y una buena recua de canciones con giros vocales imposibles e instrumentación proveniente del espacio exterior.

Te recomiendo, te aconsejo, de digo, te sugiero, te imploro, te ordeno, te obligo a que escuches esta lista de clásicos que jamás debieron ver la luz. De igual manera te ruego que si tienes una lista de las mismas características que Música Marciana entre tus colecciones en Spotify no dudes en compartirla conmigo por cualquier vía en esa sana camaradería que los exploradores solemos tener.

No es la primera vez que comparto con los visitantes de este blog recopilaciones de canciones y puede que poco a poco vaya enseñando pro aquí algunas de mis playlist predilectas en Spotify. Pero eso será en otras ocasiones. Hasta entonces no te mimites a consumir lo que el algoritmo te canta. Intenta explotar tu curiosidad sonora y trabaja tu flexibilidad musical.