La punta del látigo – Colectivo Miga

La punta del látigo – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

La relación entre cliente (o agencia) y freelance (o trabajador) no es nunca justa. Da igual cuál sea la situación o los términos que partes. Es una relación de dominación y sumisión se mire como se mire, y no quiero decir que eso sea malo. Si se es completamente transparente y sabes cuál es tu papel no debería surgir ningún problema al aceptar esa situación. El problema es cuando te intentan colar que es una relación de igual a igual para que piques y entres en su juego.

¿Qué juego? Pues concretamente el que describo en el artículo que realicé para Colectivo Miga y que publiqué e su blog en enero de 2017. En él asemejo la relación entre ambas partes a la sacudida de un látigo y en la sucesión de acontecimientos desde que estrechas la mano del director de la empresa hasta que el mismo director firma tu finiquito.

Escribí este artículo basándome en mi carrera profesional. Concretamente en dos experiencias de las que aún no me he recuperado. Sigo escuchando cada día el chasquido del látigo y con él la caída de mis ilusiones en el sector de la publicidad.

Si estáis pensando en estudiar publicidad, en ofrecer tus servicios a una agencia o un gran cliente, o si ya formas parte de este mundillo y aún no sabes qué te depara el futuro, lee este artículo. Ya en su día tuvo bastante aceptación porque muchísimos profesionales se sintieron identificados y nos lo comunicaron. Por algo será.

Puedes encontrarlo en el blog de Colectivo Miga  e la web Colectivo Miga o en este enlace y lleva como título La punta del látigo.

Se lo debes a Internet – Colectivo Miga

Se lo debes a Internet – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

Corría enero de 2016 cuando publiqué un artículo en el blog de Colectivo Miga al respecto de un fenómeno que me tenía bastante mosqueado.

Si echabas un vistazo a tu muro veías que las agencias de publicidad y estudios de diseño no paraban de publicar contenido en sus redes pero el 99% era ajeno. Lo peor de todo es que ese contenido normalmente coincidía. Se dedicaban a fusilar sistemáticamente las publicaciones de portales y páginas específicos, y todos terminaban bebiendo de la misma fuente.

Esto me hizo pensar en la relación que tenemos con internet. En la mayoría de casos es un contenido pasivo. Sólo consumimos lo que nos va cayendo en los ojos, tal y como si fuera una televisión. Luego están los que aportan siguiendo un flujo o unas tendencias. Hacen lo que todos. Y por último están los que suben contenido nuevo.

Si esta relación se fuera sentimental, sería tremendamente injusta. Internet nos daría el oro y el moro y lo más oportuno es que nosotros le correspondiéramos. En un usuario medio la incapacidad de aportar sería entendible, pero en el caso de agencias y estudios es especialmente sangrante.

Si te dedicas a crear ¿Con qué cara te presentas a Internet y le dices que no se te ha ocurrido nada para celebrar vuestro aniversario?

Esto se hace aún más patente cuando ves unas redes sociales plagadas de noticias y contenidos de calidad para luego entrar en el apartado de trabajos de la web de la agencia en cuestión y que se te caigan los palos del sombrajo.

Pero no te preocupes, puedes arreglarlo. Aún estás a tiempo de reservarle una parte del esfuerzo que haces en meter las narices en los contenidos de otros perfiles en crear algo propio y así equilibrar un poco la balanza.

Si os apetece leer el artículo podéis hacerlo en este enlace o entrando en el blog de Colectivo Miga.