Sobre «Comepoco»

Sobre «Comepoco»

Los cuentos de Fermín Proyectos Redacción

Comepoco es el primero de «Los cuentos de Fermín» y posiblemente una de las historias que más le gustaron. En esta entrada anterior os expuse cómo se originó el proyecto y dónde nos llevó, pero Comepoco fue el que comenzó todo esto por muchos otros factores.

Fermín (que por aquel entonces tenía casi 3 años), comenzó a tener miedo de los monstruos. Veníamos de una semana de pesadillas tras el bombardeo previo a halloween, pero aquellos días insistía con los fantasmas. Sospechaba que se escondían en cualquier lugar de la casa y que podían asustarlo en cualquier momento.

Esa noche mi mujer trabajaba hasta tarde y ambos estábamos sentados en la cocina cenando. Él me decía que no quería irse a dormir porque tenía miedo de los fantasmas, así que aparté mi plato y acerqué el taco de papeles reciclados que usábamos para hacer la lista de la compra, un edding negro a medio gastar y unas ceras gruesas del Imaginarium que él no dejaba de utilizar por aquel entonces. «No deberías tenerle miedo a los fantasmas. Te voy a contar un cuento sobre uno», le dije.

Uno de los grandes logros de Fermín en su etapa en la guardería era que estaba siempre abierto a probar cualquier fruta o verdura mientras que sus compañeros eran más reacios. Así que monté la historia sobre aquello.

Un aprendiz de fantasma que odiaba comer frutas y verduras y que se da cuenta de que no es capaz de asustar a los niños que las comen.

Mientras le iba contando el cuento él iba comiéndose su puré de verduras y yo iba ilustrando en aquellos trozos de papel lo que ocurría en la historia.

Fermín estaba muy entregado interactuando a las preguntas que le iba haciendo y que influían en la trama (como el hecho de que él mismo apareciera en el cuento) o diciéndome lo que tenía que dibujar. Mientras iba desarrollándose notaba cómo se iba relajando. Aquello estaba funcionando.

Al terminar el cuento estaba eufórico. Me preguntó si ese cuento lo había leído en algún sitio y le dije que no. Aquel cuento lo habíamos inventado entre los dos entre cucharada y cucharada.

Comepoco - bocetos

Cuando llegamos a la cama me pidió que le contara otro y le dije que ya no teníamos luz para dibujar ni mesa para apoyarme, así que lo dejaríamos para el día siguiente. Lo aceptó pero me pidió que le contara de nuevo el cuento mientras iba jugando con los dibujos. Así lo hice.

Aquella noche no tuvo ninguna pesadilla. Pudimos dormir tranquilamente toda la familia.

A la mañana siguiente ordenamos los dibujos, los numeramos y los grapamos para convertirlos en un pequeño libro. Él mismo le contó a su madre el cuento en cuanto tuvo oportunidad. A la vista de lo sucedido decidí hacer un trato con él: le contaría todos los días un cuento sobre un personaje que temiera para que se diera cuenta de que no debe tenerles miedo. De esta manera nacieron «Los cuentos de Fermín».

Durante las siguientes semanas continuamos con los personajes terroríficos que él elegía. Una momia, un vampiro, una bruja, el hombre invisible… Todos tuvieron su cuento, pero muy pocos de ellos fueron reclamados para que se lo contara de nuevo en la cama. Comepoco fue de lejos uno de los más solicitados.

Comepoco - mesa

Otra de los temas que se trataban en el cuento era el propio miedo. Por un lado están personajes que causan miedo y que pueden sentirlo también. Eso los hacía más cercanos y vulnerables. Por otra parte traté una situación en la que el personaje tiene que parar para reflexionar sobre su problema y encontrar una solución afrontando sus temores. Esta última situación nos ha servido de ejemplo para ilustrar muchos otros problemas a los que Fermín se ha tenido que enfrentar más tarde.

Este fantasma (en una versión más refinada) apareció como guiño en la invitación a la fiesta de su tercer cumpleaños que hice para mandar por Whatsapp a los padres de sus compañeros un par de meses después. A las puertas de las navidades les dijimos que podían venir a su cumpleaños vestidos de monstruos. Y aquel fue el final de las pesadillas recurrentes y los miedos a los monstruos. Todos tenían su pequeña historia que los sacaban de las sombras para hacerlos más cercanos y entrañables.

Comepoco - invitación

A lo largo de estos tres años hemos ido puliendo detalles. Aparece una bruja en el cuento que Fermín decidió que sería la protagonista de otro cuento. La historia pasó de llamarse «El fantasma Comepoco» a tan sólo sólo «Comepoco». Hemos ido añadiendo y restando ingredientes a los diferentes platos que aparecen en el cuento. Cuando Fermín cumplió 5 años cerramos la versión definitiva junto al resto de los cuentos de la colección, y pronto pasamos de contar cuentos a leer cuentos.

…Y ahora compartimos esta historia con vosotros.

Compeoco - portada completa
Está estructurada como un cuento ilustrado de 8 páginas (más cubiertas) y redactado en español para que un adulto se lo lea a un niño o una niña de 3 a 6 años (básicamente porque comprende las edades en las que se lo he contado a Fermín). También está registrado y distribuido bajo la licencia Creative Commons, para que pueda ser compartido y remezclado siempre que se cite la fuente original y mientras no sea para uso comercial.

Podéis adquirir Comepoco en la tienda en versión digital (PDF) por un mínimo de 3€ y un máximo de 30€. He dejado el precio abierto para que paguéis lo que consideréis justo y aportéis al proyecto lo que creáis oportuno. PULSAD AQUÍ PARA IR AL PRODUCTO DIRECTAMENTE.

Tanto Fermín como yo esperamos de corazón que os guste. Y si no os gusta, al menos lo habréis probado 😉

Los cuentos de Fermín

Los cuentos de Fermín

Ilustración Los cuentos de Fermín Proyectos Redacción Tienda online

Hace tiempo que llevo planeando cómo hacer esto correctamente. Llevo casi cuatro años enfrascado en uno de mis proyectos más personales para que destile todo el cariño y el mimo con el que se ha gestado. Pero nunca encuentro el momento ni la situación adecuada. Eso va a cambiar pronto porque creo que no puedo alargar esta espera mucho más. Muy pronto comenzará su andadura «Los cuentos de Fermín».

Este proyecto nace cuando en Halloween de 2017, mi hijo Fermín comenzó a darse cuenta de que aquellos personajes que se representaban en cualquier manifestación sobre esta festividad eran monstruos que causaban terror. Inmediatamente comenzó a tener pesadillas con fantasmas, vampiros, brujas, etc. Mi mujer y yo hablábamos con él y hacíamos actividades para familiarizarlo con esos personajes: Disfrazarnos de ellos, dibujarlos haciendo cosas ridículas, ver animación infantil que los incluyera… pero nada servía.

Una noche se me ocurrió inventarme un cuento sobre uno de estos personajes e ir ilustrándolo a tiempo real mientras lo contaba. Intenté humanizarlo y lo asocié a los problemas que él mismo encontraba en su día a día, e incluso les dábamos nombres de personas de nuestro entorno para haceros más familiares. Al terminar él estaba encantado. Al llegar a la cama me pidió que se lo repitiera mientras hojeaba los dibujos que había hecho.

Cuando terminé le propuse un trato. Todas las noches al acostarse le contaría un cuento que me inventara siempre que uno de sus protagonistas fuera algo o alguien que le causara pesadillas.

Y así fue. Durante unas semanas nos fuimos inventando cuentos. Él planteaba la situación inicial o el personaje a tratar y yo estructuraba el relato conforme lo iba contando. Él podía intervenir en cualquier momento y añadir un giro o un personaje. Esto dio lugar a que los cuentos se entrelazaran al empezar a aparecer personajes de otros relatos que ya habíamos inventado. Así creamos un pequeño y personal universo.

Desde aquel momento Fermín dejó de tener pesadillas con monstruos a tener sueños con ellos. Pero la cosa no quedó ahí.

Fermín pronto se cansó de que los cuentos se ciñesen a personajes terribles. Así que pronto incorporamos animales, personajes de cuentos clásicos, personas reales y crossovers con series de animación que veía habitualmente. También abrimos el espectro y empezamos a inventarnos poesías, trabalenguas, adivinanzas… Y ya no era suficiente uno cada noche, sino que aceptamos el reto de inventarnos dos por noche.

Durante tres años ese fue nuestro día a día. Pero, aunque todas las noches había nuevas emociones, de vez en cuando me pedía que recuperásemos algún cuento que le hubiera gustado especialmente. Y fue entonces cuando me di cuenta de que sería maravilloso conservar esos cuentos destacados para que no se perdieran en aquel mar de historias.

De esta manera comencé a redactar los cuentos que más se repetían, hasta completar un buen puñado de ellos. Cuando los tenía escritos se los leía de vez en cuando por si quería añadir algo más o se me olvidaba algún matiz que él consideraba destacable.

También me pedía que le contase aquellos cuentos a familiares, e incluso él mismo los contaba en su colegio cuando tenía la oportunidad. Así que decidimos que quizás fuera buena idea publicarlos de alguna manera y compartirlos para que otros niños también pudieran disfrutarlos.

Por aquel entonces uno de sus libros favoritos era «Pájaro Amarillo» de Olga de Dios porque cuando estaba en la guardería fui a leérselo a sus compañeros de clase. Así que todo aquello de compartir lo tenía a flor de piel.

Durante un tiempo dejé el proyecto aparcado tan sólo para revisar los textos en varias ocasiones para adaptarlos a un lenguaje escrito comprensible para niños de su edad. En 2020 llegó la pandemia de la Covid-19 y pasamos muchísimo tiempo juntos en casa. Así que decidí retomarlo para cerrar una maquetación e ilustrar el primero de los cuentos. El elegido fue aquel primer relato que compartimos entre cucharada y cucharada de puré de verduras.

Intenté dedicarle todo el tiempo y el mimo que me fue posible. Incluso, decidí hacer un pequeño logo de la colección digitalizando las fichas que Fermín hacía en la guardería y hacerme con un pequeño alfabeto de aquellas primeras letras que comenzaba a garabatear. Con ellas escribí el título de la colección para que su presencia en ella fuera aún más palpable.

Invitación 3 años

Esta fue la ilustración que hice para la fiesta de su tercer cumpleaños.

También fabriqué una brocha digital y testé el estilo en algunos proyectos como en el reto de Puño, el mi aportación a «Follar en tiempos de COVID» de Sextories (así como en las viñetas que hice para su Sextreaming Party), en algunas piezas personales y en algún proyecto que aún no puedo desvelar. Para los colores usé las gamas que ideé para las invitaciones a su tercer y cuarto cumpleaños.

Sin demasiadas pretensiones lo estructuré como un cuento ilustrado para que los padres se lo contaran a sus hijos a pie de cama, tal y como yo hice en su día. Mi intención era en ese momento publicarlo en este blog con descarga gratuita bajo licencia de Creative Commons, pero casi todos me recomendaron que tentara a alguna editorial.

No sé si estáis al corriente, pero el panorama editorial infantil es muy jodido. Las editoriales reciben manuscritos a espuertas y la mayoría de ellas ha optado por abrir concursos donde lavarse las manitas y no tener que justificar cada uno de los trabajos rechazados. Además, las condiciones son bastante chungas en cuanto a dotaciones económicas y condiciones de royalties sobre tiradas ridículas para no pillarse los dedos.

Como es ya normal en el sector, el autor o autores sólo perciben un 10% del precio de cada ejemplar vendido (5% si sólo has ilustrado o escrito el cuento a compartir con ilustradores que suelen estar en nómina de la propia editorial). A eso se añade el pifostio de las presentaciones, la distribución, las copias que te «dan» para que tú las vendas como buenamente puedas, y todas las manitas que vienen a cambiar el contenido de lo que has presentado.

El panorama es desalentador para los autores, que obtienen unos beneficios mínimos por unas obras que sin ellos no habían existido. La mayor parte del pastel se las reparten quienes comercian tan sólo con el papel y la tinta.

Mi recopilación de cuentos no entraba en los formatos más rentables para las editoriales. No eran álbumes ilustrados dirigidos a primeros lectores o a padres nostálgicos. Yo no era ningún influencer ni tenía nada reseñable publicado en este nicho. Así que no me sorprendió cuando mandé el manuscrito y el proyecto a más de 40 editoriales y ninguna me dio una respuesta positiva.

La mayoría de ellas tardaban meses en responder, y cuando lo hacían era para decirme que tumbaban mi proyecto o que me planteara adaptarlo para participar en uno de sus concursos.

Es cierto que hay editoriales que están abiertas a publicar manuscritos tal y como vienen, pero normalmente te proponen una coedición. Eso supone que tú, además de cobrar una miseria por tu trabajo como autor, tiene que hacer un gran porcentaje del trabajo que debe desempeñar una editorial. Y en menos de lo que te esperas estás llamando a las librerías para intentar cerrar una presentación mientras le suplicas a la editorial que te manden un os ejemplares y algo de eco en sus redes para que venga alguien.

Me di 6 meses de plazo para que alguien se interesara por «Los cuentos de Fermín» o al menos por ese primer cuento. El plazo terminó en septiembre de 2021, y fue entonces cuando tomé conciencia de que tocaba una vez más aferrarse a la autoedición. El fanzinero en mí despertó de su letargo.

Ahora que había escogido la vía de la autoedición me tenía que plantear retomar la idea de la descarga en PDF ¿Sería bonito que estuviera editado en papel y que los niños pudieran tocar y hojear el cuento? Sí ¿Estaba dispuesto a imprimir un número de copias y almacenarlas para luego enviarlas por correo o entregarlas en mano a cada comprador? Las pilas de camisetas que siguen encerradas en mi armario indicaban que no era la mejor opción. Pero visto lo visto no quería que fuera gratis.

El trabajo de creación, redacción, ilustración, revisión, maquetación y promoción no deberían ser gratis. No es justo que el trabajo de un autor se distribuya felizmente en detrimento del panorama para los creadores, ya jodido de por sí. Si quería dedicar tiempo y energías en continuar la colección debía ponerlo en valor. Así que tomé una decisión: dejar un precio abierto con un mínimo cerrado.

No voy a comenzar un crowdfunding un Verkami porque no creo que sea un proyecto que necesite tan sólo financiación. No voy a abrirme un Patreon porque terminaría decepcionando a todos los mecenas por no compartir con ellos tanto material ni con la asiduidad necesaria. Y lo del Ko-Fi, viendo mi repercusión en redes seguro que no me llegaría ni para manchar la leche. De manera que la manera de apoyar tanto al proyecto como a los autores está en el precio. Es como pedir un mínimo y «la voluntad».

El mínimo lo he establecido calculando lo que cobraría un autor e ilustrador si lo publicara con una editorial (un 10% del precio final, como he comentado antes). Además, he añadido un margen más por lo que cobrarían un diseñador y un publicista por darle forma y promocionar el cuento dividido entre una tirada de 1000 ejemplares que pudiera hacer una editorial (siendo muy generosa). El precio total del mínimo será de 3€, pero he establecido un máximo de 30€ para que el comprador pague el precio que considere justo por la obra sin volverse loco. De esa manera puede formar parte de esta aventura.

Ya sólo queda anunciaros que el primero de los cuento verá la luz a principios de diciembre y que lo anunciaré a bombo y platillo cuando llegue el momento. Lo podréis comprar y descargar a través de mi tienda online.

Espero que os gusten los cuentos. Tanto a Fermín como a mí nos hace muchísima ilusión que este proyecto salga adelante. Y ¿quién sabe? A lo mejor leyéndolos también dejáis de tener pesadillas.

Society6 – Here They Come

Society 6 Tienda online

Desde que comencé a hacer el proyecto de Domestika sobre patterns vi el potencial de la trama que titulé Here They Come para su uso en productos. He tardado unos meses en llevarlo a la práctica pero ya está disponible en mi  tienda en de Society6. Ojalá sirva para que se activen un poquito las ventas.

Hay una cosa jodida en Society 6 y es que no puedes meter en las descripciones o en los tags palabras que impliquen una marca o algo que lleve un copiright detrás, así que he tenido que hacer malabares con mi limitado inglés para que pueda describir lo que aparece en esta trama con la intención de colocar algo y ganarme unas perrillas.

Lo bueno es que esta es mi página web y puedo poner en ella todo lo que me salga de los cojones. Así que os adelanto que podéis ver en esta trama sucedáneos de King Kong, Godzilla, Mothra, Marshmallow Man de Cazafantasmas, Un mecha rollo Gudam o Mazinger Z, un OVNI como los de las películas de ciencia ficción de los 60s y más detallicos.

Hay muchos de los diseños que me encantaría tener para mi mismo, pero en esta ocasión he querido destacar cuatro para incluirlos en mi tienda online: Los stickers, el lámina, la tote bag y los posavasos. Son más de los habituales, pero creo que muestran el potencial del pattern en diferentes productos.

Pasad por la tienda en S6 o mi tienda online y dejaros algo de suelto. Hay para todos los bolsillos y gustos, pero no olvidéis que siempre hay mil descuentos activos. Que no os echen para atrás los gastos de envío.

¡A COMPRAR SE DIJO!

Society6 – Como brécol

Society 6 Tienda online

Dos años hace que abrí  tienda en de Society6. En este tiempo he tenido muy poquitas ventas, pero son más que suficientes como para empujarme a seguir subiendo ilustraciones y diseños para daros la opción a acceder a ellos si os gustan especialmente.

Hace un par de años hice una textura con vectores imitando formas orgánicas y arrugas para terminar dándoles un colorcillo verde. Al subirla a la tienda no tenía ni idea de cómo nombrarla, pero como parecía brécol la terminé llamando «Como brécol» (no de «comer», sino de «parecerse a»).

Aproveché el curso de Domestika que he terminado hace poco para convertirla en una trama y así poder extender esas adorables arruguillas hasta el infinito.

El diseño me recuerda un poco a un logo que hice hace tiempo para una agencia de publicidad con textura de «pellejonabo». No lo aceptaron, pero a juzgar por la catadura moral de sus integrantes le hubiera venido de puta madre.

El caso es que ya podéis pillaros alguno de los innumerables productos que hay con esta texturilla. Podéis verlos todos en mi tienda de s6 o en los productos destacados (cojín y camiseta) en mi tienda online.

No olvidéis dos cosas: la primera es que en S6 hacen muchos descuentos y que al final os sale a cuenta pagar los gastos de envío en los productos más baraticos, y la segunda es que comáis mucha fruta y verdura para manteneros sanos y con energía para cotizar.

¡A COMPRAR YA HOMBRE YA!

Domestika – «Pattern Design analógico y digital» – Here they come

Domestika – «Pattern Design analógico y digital» – Here they come

Domestika Ilustración Proyectos

En más de una ocasión me he visto diseñando un patrón para un packaging o para cualquier campaña de publicidad y, aunque era complicado colárselo a un cliente, disfrutaba muchísimo haciéndolos. Por eso decidí realizar el curso «Pattern design analógico y digital» de Juan Díaz-Faes en Domestika, y estoy contentísimo con el resultado. Tanto por los conocimientos adquiridos como por el resultado y realización de las diferentes prácticas.

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La primera de ellas fue diseñar un pattern cuadrado en Adobe Illustrator para usar como fondo en Whatsapp. El punto de partida eran emojis, así que les di una vuelta y pensé en cómo serían los emojis hoy en día si se hubieran basado en las pintadas que podías ver por las paredes en los 80s y 90s, cuando yo era un mozo. La esvástica-fail, el 6 y el 4, la berenjena polla, el melocotón culo, la botella rota, la empanadilla, el paquete de tabaco, la botella rota, el emoji de cicatriz… Una buena mezcla. primero las hice en papel y más tarde las digitalicé y volvía  trazar con vectores.

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En la segunda de las prácticas subimos un poco más el listón y usamos el pattern hexagonal. como base se planteó usar un logo, pero hacía poco que había publicado la entrada de «Se lo debes a Internet» para Colectivo Miga y quise usar la taza de infusión y así jugar con los posavasos para simular la ingravidez.

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El la tercera de las prácticas debíamos diseñar las guardas para un libro con un patrón cuadrado en Photoshop sencillo. Como siempre tengo a mano mi libro de grabados de Goya, decidí hacer unas para un libro sobre el mismo tema. Tomé como base «El sueño de la razón produce monstruos» y usé algunos de los elementos que aparecían en él para construir la trama. Usé un pincel de Crayon que hice expresamente para proyectos infantiles y que le da a esos trazos tan fríos algo de textura. El pattern resultante resultó más geométrico de lo que me planteé en un principio, pero quedé muy satisfecho.

Cuando ya estaba cómodo con la metodología la cosa do un vuelco y tocó hacer un pattern analógico. Como punto de partida Juan hizo un cavado de sellos muy sencillo para estampar en un cojín, pero yo no estaba dispuesto a gastarme pasta en ese material. Así que me tocó solventarlo tirando de reciclaje e imaginación.

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Primero hice un diseño sencillo de patrón con cuatro «iconos» de utensilios de cocina que más tarde iría rotando para conseguir que la trama no fuera especialmente monótona. Después pillé un trozo de goma eva amarilla que teníamos por casa de la elaboración de algún disfraz escolar de Fermín. Recorté las piezas y las pegué más tarde con una pistola de silicona sobre un tapón de agua mineral que rondaba por casa. Dibujé una guía en la parte posterior para controlar el sentido del sello y usé una almohadilla con tinta que rondaba por casa y que compré (o robé) en algún momento para impregnar de tinta el sello y estamparlo sobre un pliego de papel kraft que posiblemente use para forrar las portadas de un recetario.

Con los dedos aún manchados de tinta abordamos con ansia el proyecto final: Un pattern cuadrado complejo en Photoshop. Perpetré este proyecto tomando tres referencias: la primera fueron esas ilustraciones de pueblecitos y ciudades con una línea sencilla y que muchos hemos hecho en el colegio en clase de plástica, en segundo lugar las películas y series de monstruos titánicos que vienen a cargarse el puto planeta a base de pisotones (Godzilla, King Kong, Cazafantasmas, Mazinger Z…) y por último los libros de «¿Dónde está Wally?» de Martin Handford.

Con estas referencias pretendía crear un rapport de una ciudad y en ella perder a todos los monstruos gigantes pero que el espectador se dedicara a encontrarlos mientras pasean la vista por los edificios. Pero para conseguirlo necesitaba seguir diferentes pasos.

El primero es crear el rapport de la ciudad y separar las hileras de edificios por capas para poder situar luego a los monstruos. Más tarde hacer mi particular versión de los monstruos teniendo en cuenta que todos sean de proporciones parecidas entre sí y con los edificios. Después toca perderlos entre las hileras de edificios para que no se concentren todos en el mismo sitio y finalmente componer los diferentes rapports para generar el pattern completo.

En este caso también era necesario aplicar color, así que usé un bitono rojo y azul en sus matices más cercanos y menos saturados para que no destacaran demasiado unos elementos sobre otros. Así, apliqué sombras en la vegetación y luces en las ventanas (además de en los propios monstruos). También usé un pincel para Adobe Photoshop creados por Del Hambre y que estaba de descarga gratuita en Domestika con motivo de su curso. El resultado es una trama homogénea sonde entretenerse un buen rato.

Para complementarlo hice un logotipo en Illustrator con una tipografía acorde al tema y que pone nombre al proyecto «Here they come» (parafraseando a uno de mis grupos favoritos en la adolescencia: Primus) y lo volví a trazar con el pincel en Photoshop. De esta manera tenemos los rapports para crear tramas y texturas, los monstruos aislados y el texto para jugar y componer las diferentes piezas.


A la hora de aplicarlo sobre diferentes productos y soportes, se hace patente que el uso más interesante es el que se hace a una sola tinta, pero los tonos pastel de la versión a color resulta perfecta como estampado infantil.

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En definitiva, estoy muy contento de haber hecho este curso y, no sólo haber mejorado en la creación de esta técnica, sino que lo he pasado genial aprendiendo y haciendo los diferentes proyectos. Me pongo la camiseta de Wallapop para decir «100% recomendable».

Society6 – Psicotótem

Society 6 Tienda online

Llega de nuevo el día en el que vuelco alguna de mis ilustraciones clásicas en forma de piezas absourdamente variadas en mi perfil de Society 6. Podéis echarles un ojete allí mismo o ver un par de ellas (stickers y pósters) que he seleccionado para mi tienda online.

Esta vez aprovecho la coyuntura y quiero romper una lanza en contra de la estigmatización por asistencia psicológica. Que vayas a un psicólogo o una psicóloga no significa que estés de la puta cabeza, sino que sencillamente necesitas tener una mejor salud mental. El pensar lo contrario es una gilipollez tan grande como la creencia de que las chicas que vestían bragas negras eran unas busconas. Liberémonos de esa mentalidad de catetos y normalicemos ir a consulta psicológica tanto como ir a la de medicina general.

Al hilo de esto he decidido usar la ilustración «Psicotótem» para la nueva serie de productos en Society 6. Esta ilustración la realicé para el fanzine Burlesque en 2010, y me encantó porque fue una manera muy sencilla de representar el psicoanálisis. Un tótem formado por representaciones del ego, el superego y el id siendo talado por Sigmund Freud para acceder a la persona que sienta desnuda en lo alto. A tope de alegorías.

También he hecho un escudo con símbolos perfecto para amantes de la psicología (que lo entenderán mejor) y también una trama elaborada con las figuras que forman el Psicotótem.

Dicho lo cual viene la hora de que soltéis la panoja. Esta vez he querido destacar productos baratos para que los gastos de envío no os vacíen demasiado el boslillo. Aún así echad bien un vistazo porque siempre hay descuentos por primeras compras o por tipos de productos.

¡COMPREN AHORA!