La punta del látigo – Colectivo Miga

La punta del látigo – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

La relación entre cliente (o agencia) y freelance (o trabajador) no es nunca justa. Da igual cuál sea la situación o los términos que partes. Es una relación de dominación y sumisión se mire como se mire, y no quiero decir que eso sea malo. Si se es completamente transparente y sabes cuál es tu papel no debería surgir ningún problema al aceptar esa situación. El problema es cuando te intentan colar que es una relación de igual a igual para que piques y entres en su juego.

¿Qué juego? Pues concretamente el que describo en el artículo que realicé para Colectivo Miga y que publiqué e su blog en enero de 2017. En él asemejo la relación entre ambas partes a la sacudida de un látigo y en la sucesión de acontecimientos desde que estrechas la mano del director de la empresa hasta que el mismo director firma tu finiquito.

Escribí este artículo basándome en mi carrera profesional. Concretamente en dos experiencias de las que aún no me he recuperado. Sigo escuchando cada día el chasquido del látigo y con él la caída de mis ilusiones en el sector de la publicidad.

Si estáis pensando en estudiar publicidad, en ofrecer tus servicios a una agencia o un gran cliente, o si ya formas parte de este mundillo y aún no sabes qué te depara el futuro, lee este artículo. Ya en su día tuvo bastante aceptación porque muchísimos profesionales se sintieron identificados y nos lo comunicaron. Por algo será.

Puedes encontrarlo en el blog de Colectivo Miga  e la web Colectivo Miga o en este enlace y lleva como título La punta del látigo.

El síndrome del efecto 2000 – Colectivo Miga

El síndrome del efecto 2000 – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

¿No tienes la sensación de que hay un muro que separa físicamente el 2020 del 2021? Esto ocurre todos los años, y se traduce en una sensación de presión en el pecho y en los timings al ver que nada de lo que te habías planteando cerrar antes de fin de año sigue en la bandeja de trabajos pendientes.

Esta sensación es lo que llamo el síndrome del efecto 2000 y que nos hizo temer lo peor porque parecía que nunca estábamos lo suficientemente preparados para el paso de 1999 a 2000. Esto nos hizo sentir que el mundo tal como lo conocíamos acabaría al terminar las campanadas, y las uvas casi se nos atragantan al ver que al final todo seguía tal cual.

En agencias, colectivos y empresas pasa algo parecido, y en diciembre de 2015 escribí este artículo con dos partes diferenciadas: una descripción en tono de documental de National Geographic de la situación, y una segunda parte con unas pautas para evitar este pequeño cataclismo que vivimos cada año, pero también cuando se acercan unas vacaciones, un evento popular, una baja de un miembro del equipo o cualquier chorrada que hace que se nos disparen las alarmas al mirar nuestra planificación de proyectos.

Podéis leer el artículo en este enlace o buscándolo entre otros artículos de la sección del blog en la web de Colectivo Miga.