Aquí me derrumbé

Aquí me derrumbé

Redacción

Aquí me derrumbé.

Recuerdo un repentino viaje a casa de mis padres cuando aún no había cumplido los 30. Era un día de niebla cerrada en invierno.

Di un paseo hasta la playa cuando ya el sol se había puesto y allí mismo (aquí) rompí a llorar. No podía ni quería reprimir mi llanto.

Nunca supe el motivo, pero cuando volvía a casa secándome las lágrimas me sentí libre de una carga que no sabía que llevaba a cuestas desde hacía mucho tiempo.

Desde entonces he revisitado esa escena mil veces en mi cabeza cuando necesitaba recuperar la calma o sentirme en paz.

Hace unos días regresé paseando hasta aquí con la esperanza de sentirme más ligero, pero sólo volví con la certeza de que lo que buscaba ya no puedo encontrarlo en ningún lugar más que en mis recuerdos.

Quizás no quisiera buscar un sitio, sino la sensación al volver a casa de que aún no he cumplido los 30 y me quedan tiempo y energías para no cometer los mismos errores durante los siguientes años.

Spotify – Esto es ES PA ÑA

Spotify – Esto es ES PA ÑA

Spotify

Seguro que en alguna ocasión habéis estado en la siguiente situación. Una persona que no ha vivido nunca en España os dice «Me gusta la música española, pero me encantaría conocer más». Tu parte melómana quiere enseñarle música deliciosa de grupos rarísimos o preciosas canciones tradicionales, pero tu parte casposa y sádica decide remangarse y gritar «te vas a cagar».

Eso es lo que me pasó cuando elaboré esta playlist en Spotify. Quería reunir un puñado de canciones que, me gustaran o no, tenían que supurar fritanga y ajo por todos sus poros. La música a la que debe sonar España es la de los cassettes que encuentras en un cajón de casa de tus abuelos.

Es ese sentimiento por la música patria la que nos hace pegarnos a los programas de archivos musicales de RTVE después de las campanadas todos los años. Esos Cachitos que vemos con las gafas de pasta y que terminamos bailando con un cubata en la mano en la boda de una prima. Es la hegemonía de los crooners patrios, la maldición de la pachanga autóctona y eso tan español que es la vergüenza ajena.

Os animo a que hagáis vuestra propia lista por si algún extranjero os asalta para que le recomendéis «esa música que no es lo suficientemente comercial como para que llegue a mi país», y petarla de canciones que sean tan malas que den la vuelta al espectro y tan turbias que vuestro amigo sienta nauseas la próxima vez que escuche la Macarena.

Si no sabéis por dónde empezar (sí lo sabéis pero no lo queréis admitir), podéis tomar mi playlist «Esto es ES PA ÑA» como base, y a partir de ahí proyectéis vuestras filias y fobias musicales en nuestra riquísima lengua nativa.

Se lo debes a Internet – Colectivo Miga

Se lo debes a Internet – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

Corría enero de 2016 cuando publiqué un artículo en el blog de Colectivo Miga al respecto de un fenómeno que me tenía bastante mosqueado.

Si echabas un vistazo a tu muro veías que las agencias de publicidad y estudios de diseño no paraban de publicar contenido en sus redes pero el 99% era ajeno. Lo peor de todo es que ese contenido normalmente coincidía. Se dedicaban a fusilar sistemáticamente las publicaciones de portales y páginas específicos, y todos terminaban bebiendo de la misma fuente.

Esto me hizo pensar en la relación que tenemos con internet. En la mayoría de casos es un contenido pasivo. Sólo consumimos lo que nos va cayendo en los ojos, tal y como si fuera una televisión. Luego están los que aportan siguiendo un flujo o unas tendencias. Hacen lo que todos. Y por último están los que suben contenido nuevo.

Si esta relación se fuera sentimental, sería tremendamente injusta. Internet nos daría el oro y el moro y lo más oportuno es que nosotros le correspondiéramos. En un usuario medio la incapacidad de aportar sería entendible, pero en el caso de agencias y estudios es especialmente sangrante.

Si te dedicas a crear ¿Con qué cara te presentas a Internet y le dices que no se te ha ocurrido nada para celebrar vuestro aniversario?

Esto se hace aún más patente cuando ves unas redes sociales plagadas de noticias y contenidos de calidad para luego entrar en el apartado de trabajos de la web de la agencia en cuestión y que se te caigan los palos del sombrajo.

Pero no te preocupes, puedes arreglarlo. Aún estás a tiempo de reservarle una parte del esfuerzo que haces en meter las narices en los contenidos de otros perfiles en crear algo propio y así equilibrar un poco la balanza.

Si os apetece leer el artículo podéis hacerlo en este enlace o entrando en el blog de Colectivo Miga.