Una palabra vale m谩s que mil im谩genes

Una palabra vale m谩s que mil im谩genes

Opini贸n Proyectos Redacci贸n

Vamos a desenga帽arnos. Una imagen vale m谩s que mil palabras, pero s贸lo en ciertos casos.

Dejemos de loar a la imagen en detrimento de la palabra. Estamos en al era de la inmediatez y nos han educado para que el est铆mulo visual sea esencial para percibir sin volvernos locos toda la informaci贸n que nos bombardea en el d铆a a d铆a. Pero pese al poder que tiene la imagen, estoy seguro que jamas ha habido tanta gente leyendo contenidos.

Por supuesto estos contenidos escritos no son de una calidad literaria rese帽able. Una conversaci贸n de Whatsapp, un estado de Facebook o las caracter铆sticas de un producto en una tienda online no son dignas de recibir un Premio Nobel de Literatura. Pero es que tampoco todas las im谩genes que nos llegan a lo largo del d铆a son dignas de ser expuestas en el Museo del Prado.

Ni la foto de la sobrina de tu compa帽era de trabajo vestida de flamenca que tiene puesto de fondo de pantalla en el ordenador de la oficina, ni el meme del negro extraordinariamente dotado que ha pasado tu cu帽ado al grupo de la familia, ni los logotipos infumables de empresas de dudosa calidad que ves cuando pasas en coche por el pol铆gono industrial, har谩n que caigas fulminado al suelo a causa de un S铆ndrome de Stendhal.

Profesionalmente y personalmente trabajo generando o seleccionando entre diferentes procesos para conseguir destacar una imagen por encima del ruido visual, y puedo aseguraros que much铆simas ocasiones聽la fascinaci贸n por la imagen suele ser un trayecto de ida y vuelta.

He hablado con profesionales y creadores de contenido visual, y coincidimos que la pasi贸n que se gener贸 en nosotros cuando descubrimos el mundo audiovisual, la pintura o el c贸mic (y que hace que dejemos a un lado una narrativa tradicional) pasa a vivirse de otra manera con el tiempo.

Al igual el amor de largo recorrido no puede quedarse para siempre en ese primer estadio de furor y hormonas, la pasi贸n por la imagen rara vez se queda en ese estado de fascinaci贸n y experimentaci贸n inicial. Con el tiempo y la experiencia se va relajando hasta convivir con otras maneras de expresi贸n. S贸lo llegados a este punto podemos observar el poder real de un grupo de palabras.

No es raro ver que creadores de im谩genes como fot贸grafos, dibujantes o cineastas llegado un momento se ponen a escribir un relato, un poema, un gui贸n o una novela. Y en parte es porque la palabra es un recurso mucho m谩s sencillo y accesible a la hora de transmitir una idea que si lo abord谩ramos por otras v铆as. Si optamos por esos otros caminos posiblemente habr铆a que aprender una t茅cnica, pagar unos medios o desplazarse a unos lugares quedan lejos del alcance de algunos creadores ya sea por dinero, tiempo o esfuerzo. Muchos de ellos han cambiado de oficio y se han transformado en novelistas, poetas o autores narrativa gr谩fica o infantil.

Personalmente me di cuenta repasando cuadernos antiguos. Me fij茅 que los primeros estaban llenos de dibujos, esquemas o recortes, y poco a poco esos espacios eran ocupados por anotaciones, listas o peque帽os p谩rrafos.

Ampliando ese enforque me fij茅 en mis intereses profesionales, que en un principio se centraban en la ilustraci贸n, el dise帽o, la fotograf铆a o la narrativa audiovisual y que poco a poco han ido volc谩ndose m谩s en la redacci贸n o el naming.

Esto no quiere decir que no me guste la imagen, pero digamos que he aprendido a amarla de otra manera. Ya no me apetece meterme entre sus piernas a la primera de cambio, sino compartir con ella momentos brillantes de aut茅ntica complicidad y compenetraci贸n… y de vez en cuando tener sexo duro y sucio con ella, claro.

Esta reflexi贸n puede que os parezca una chorrada pero, para alguien que pasa tanto tiempo trabajando con im谩genes y palabras, es como cuando vuestra pareja os dice “cari帽o, tenemos que hablar”. Efectivamente amigos, yo tambi茅n estoy tan emocionado como acojonado. Pero os aseguro que ver茅is algo de revuelo en mis miserias al hilo de este razonamiento.