Domestika – Branded content y content curation

Domestika – Branded content y content curation

Domestika Proyectos

Empecé con cierto recelo este curso de Domestika, ya que no me gusta el concepto de marca personal cuando se aplica a un único profesional. Me resulta frío y poco sincero, pero enseguida supe captar que lo que realmente me aportaría valor de este curso no es ser consciente de un tono personal, sino de un sistema para generar y compartir contenido afín sin tener que dar palos de ciego para conseguir un objetivo.

Carla González y Eva Morell hablan de qué es branded content y content curation, que no viene a ser más que “contenido corporativo generado” y “contenido comisariado asociado”. En esencia se trata de generar contenido interesante alrededor de tu marca personal (en este caso alrededor de mi mismo). A la vez analizar el contenido ajeno para que, al compartirlo, reafirmes tu identidad. Combinando estos dos recursos deberías conseguir tus objetivos como marca.

Si estás relacionado con el mundo de la creatividad siempre has debido compartir contenidos propios. Fanzines, ilustraciones, relatos, artículos, etc de tu puño y letra con los que puedes intentar ganarte la vida o simplemente crear una imagen en la mente de la gente como creador. Esto sería branded content.

Igualmente seguro que has compartido contenido ajeno recomendando películas que te han aportado algo, pasando una cinta o un CD con una selección de canciones que te gustan o le has pasado un blog de puta madre a un amigo porque te ha volado la cabeza y te has vuelto conspiranoico. Y esto otro sería content curation.

Ahora sí que sí. Lo interesante no es sólo tomar contacto con los términos, sino también saber cómo trabajar con ellos. Planificar las publicaciones, crear pequeñas campaña, seleccionar las herramientas más necesarias y los medios propicios para su difusión, etc.

Esto es lo que realmente me fue útil del curso Branded content y content curation para tu marca personal. Crear un calendario y escalar las comunicaciones para que la presencia en redes y en la mente de tu cliente potencial sea constante. Lo que intentamos es que el target diga “¡coño este tío no deja de hacer cosas de puta madre!” y “este cabrón está al día de todo lo que mola”.

Para mi proyecto final decidí empezar a moverme con un par de campañas relacionadas con una pieza y con un producto. la primera fue Falocentrismo y la segunda las camisetas de 1000×0001. Una salía a la luz por primera vez y otra ya estaba en circulación. Si me seguís habréis disfrutado o sufrido sus lanzamientos y presencia en las redes, y ahora podéis verle las tripas a esas acciones.

Echad un vistazo a mi proyecto AQUÍ y puede que os aporte también alguna idea para vuestras propias miserias. También podéis pasearos por mi portfolio en mi perfil y ver algunos proyectos que he realizado para Domestika.

Muy pronto: Despendientes

Muy pronto: Despendientes

Proyectos

Dios creó el universo… y después echó un vistazo al montón de asuntos acumulados que aún le quedaban por resolver. El ser humano, a imagen y semejanza de nuestro creador, tendemos a apilar miserias y glorias para irlas resolviendo poco a poco. Aunque os parezca increíble a mi también me pasa (¡pero qué dice!). Por eso nace Despendientes.

Ya sea por vagancia, por falta de tiempo o simplemente porque no me veo capaz de enfrentarme a ello, tengo muchísimas listas de películas, libros, juegos, novelas, discos, fanzines, etc. por leer. Despendientes será una publicación mensual en este blog para obligarme al menos a enfrentarme a ese temido montón y compartirlo con vosotros.

Abordaré más o menos un título a la semana y, como si se tratara de una película de Bruce Lee, iré acabando con este ejército del lastre cultural uno a uno con toda mi furia y alguna que otra cabezada.

Los más afortunados pasarán a engrosar las baldas de mi estantería Billy, y los que no a formar parte de la legión de trastos que intentaré colocar a través de Wallapop. Así es la naturaleza, la vida y el bolsillo de un pobretón. Si algún día mi pila de libros y demás trastos se agotara pediré a algún amigo que me deje material pendiente o me dedicaré a darle lustre al carnet de la biblioteca municipal.

No será un catálogo de novedades porque mi lista de pendientes se remonta a mi época de instituto. No esperéis tampoco que esto se aun ejercicio de crítica seria. Haré una reseña personal y cortita sobre cada uno. Si se plantea un debate o se os ocurre alguna recomendación, no os cortéis. Internet está para eso (y para lo del porno).

A la venta: Inktober 2017

A la venta: Inktober 2017

Proyectos Tienda online

En hace un par de años me propuse afrontar el Inktober 2017. Un reto que en un principio parecía un mero trámite. Un intento de mejorar un poco mi relación con los rotuladores y el papel, pero estaba muy equivocado.

Lo que parecía sencillo me empeñé en hacerlo más complicado. Asumí el reto de buscar inspiración diaria en caracteres aleatorios en el campo de búsqueda de Google. Además me empeñé en dar muerte a mis viejos rotuladores Carioca Joy de los 90s en el proceso.

El resultado es que cada día dedicaba más tiempo a la búsqueda de inspiración que a dibujar y más tiempo pendiente de si un rotulador se gastaba o que de dedicarme a disfrutar del proceso.

No pensaba poner los dibujos a la venta porque me daba cierta vergüenza, pero más de un amigo se ha interesado por ellos. Así que ahora los pongo a vuestra disposición en mi tienda online a un precio razonable.

Son 31 dibujos en formato A5 en un papel de unos 80gr en tinta. Si te animas a comprar alguno llegará a tu casa en un sobre rígido, bien protegido y puede que con alguna sorpresa extra en su interior. Si quieres verlos todos puedes echar un vistazo en ESTA ENTRADA del blog o hacer una búsqueda en la tienda con el término “Inktober 2017”.

A VER ESOS AMIGOS INTERESADOS. Demostradme que aquella palmadita en la espalda no era simple condescendencia y PAGAD.

Domestika – “Crea un Art toy” – Pedro

Domestika Proyectos

Cuando me propuse dibujar regularmente tiras cómicas para Ojodepez Fanzine, creé en una sesión un documento con ideas loquísimas que me podrían servir como punto de partida para diferentes historias. Con todos los personajes infantiles pensé en elaborar una serie donde interactuaran con relativa normalidad aunque cada uno tuviera una naturaleza totalmente distinta.

Esa serie se acabó llamando Carapeces, y fue una de las más recurrentes de mi trabajo en el fanzine. También su estilo y su manera de elaboración se convirtió en la base de sucesivos pasos en mis trabajos.

Hará un par de años encontré de oferta el curso de Charuca Vargas en Domestika sobre elaboración de artoys y me lo vi de un tirón. Lo malo es que no me apetecía crear un personaje de cero para el proyecto, así que lo abandoné. Hará unos meses revisando material antiguo me topé de nuevo con los bocetos que elaboré para Carapeces. Pensé que convertir a alguno de sus personajes en art toys sería perfecto.

No tuve que dudar mucho qué personaje elegir. ¿Quién no elegiría para un art toy a un personaje basado en un niño disecado por sus propios padres para ocultar su muerte? Pedro tenía que ser el personaje a convertir, pero para ello tenía que revisarlo tridimensionalmente. También ver posibles atractivos como figura y no ceñirme tampoco al diseño original, porque tenía que pasar pro el filtro de las directrices del proyecto en sí.

Hoy os lo presento de nuevo. Este es el proyecto del curso “Crea un Artoy” de Charuca Vargas. Mi reinterpretación de Pedro.

Con un look más vectorial si cabe, un logo nuevo y la posibilidad de cambiar un poco su expresión. Eso sí, conserva todos los rasgos que se ganaron mi corazón: los alfileres sujetando sus facciones, las camisetas con emoticonos de texto para dotarlo de más expresividad, y su carro preparado para ser impulsado por la tortuga del protagonista de la serie.

Ha añadido también la inclinación del cuerpo, que se compensaría haciendo el carro de otro material más pesado o incluyendo una lámina de metal más pesado para darle estabilidad. He querido incluirla para darle más expresividad y un punto creepy en el diseño. Aparte he diseñado un packaging preparado para ser en sí una especie de figura extra, algo que ganaría enteros cuando añadiera otros de los personajes de la serie.

Espero que os guste. me queda mucho que tontear con el mundo del art toy, y pulir mucho los diseños pensando en su formato final. Pero he querido compartir este proyecto con vosotros porque ha supuesto para mi un pequeño ataque de nostalgia del que formáis parte muchos de vosotros.

Podéis bichear un poco más entre mis proyectos de Domestika, e incluso seguirme en esta red. También podéis echar un vistazo a las tiras de Carapeces en la web Ojodepez Fanzine.

Cómo cuidar tus camisetas como Dios manda

Cómo cuidar tus camisetas como Dios manda

Organización Proyectos

Una de las cosas que mis amigos suelen decir de mi es que las camisetas me duran mucho (quizás demasiado) en buen estado.

Los motivos son principalmente dos. El primero es que soy muy agarrado y estiro la vida de todos los objetos al máximo, y la segunda es que intento cuidar y conservar en buen estado mi ropa todo el tiempo que puedo, poniendo especial énfasis en mis camisetas.

La media de vida de una de mis camisetas con un uso de varios días cada semana (ya que también las uso en invierno bajo otras prendas y las roto más durante el verano) es de 8 a 12 años ¿Cómo se consigue esto? Os lo explico en estos ocho puntos.

1 Elegir bien la camiseta

Si es en tienda toca el material. Mira que no sea muy transparente bajo la luz de un foco. Eso significa que las fibras son más largas y durarán más. Las de peor calidad tienen las fibras más cortas y al poco tiempo perderán consistencia y se crearán esos agujeritos que tanto joden (no hablo de los mosqueos por fumar porros, sino de los otros).

Si la compras online busca el fabricante y mira si da la casualidad de que tengas una de la misma marca en el armario. De nos ser así mira la composición. Cuantas más fibras sintéticas tenga menos durarán por problemas de transpiración, ya sea a la hora de secarse o de manchar la sobaca.

2 Ponte la ropa como un ser humano

Partimos de la base de que puedes usar la camiseta para lo que quieras, y depende de ese uso sufrirá más o o menos. Lo que puede que nunca te hayas planteado es que tienes que cuidar la prenda desde el mismo momento en el que te la pones. No te puedes meter o salir de la camiseta como si fueras un puto rinoceronte y sólo tuvieras los pulgares para poder contar hasta diez cervezas.

Fíjate bien en cómo te pones la camiseta. Hay quien se zambulle dentro y estira el tejido hasta dar con los agujeros del cuello y las mangas como si fuera un ciego en llamas. En el proceso estiran la tela de manera que el tejido y la estampación se pueden ver poco a poco afectados creando bultos o cuarteando la tinta.

De la misma manera, al quitársela hay quien toma la camiseta del cuello y tira de ella hacia los lados y hacia arriba para pasar la barbilla y la cabeza. En esa acción se puede ir deformando el cuello y quedarte bocón y suelto como el papo de una octogenaria. No tardarás en tirarla a la basura justo por ese motivo y porque ya no te podrás librar de esa imagen mental.

Yo para ponerme la camiseta primero pliego un poco la camiseta e  introduzco la cabeza. Luego paso uno a uno los brazos por el interior y después deslizo la camiseta hacia abajo sin estirarla demasiado. Para quitármela tomo la camiseta del bajo con los brazos cruzados y los subo dándole la vuelta de fuera hacia dentro. En ese movimiento la cabeza sale sin problema y sin que el cuello sufra daños.

3 No alargues su uso habitual

No te pongas la misma camiseta durante una semana seguida. Si lo haces puedes oler a pesebre y además degradas la camiseta en el proceso. Las capas de desodorante se irán acumulando una sobre otra y serán más difícil de quitar al lavarlas.

Las posibles manchas que sufras en la puesta se secarán y se fijarán más, por lo que será imposible quitarlas luego por mucho remedio que busques en Pinterest.

Además, el estrés que sufren los tejidos se va acumulando porque la prenda se va viciando con ciertos movimientos. Si sueles tirarte de la camiseta hacia abajo para taparte el culo no tardarás en tener una camiseta-frac.

4 Cuidado al lavarlas

Antes de nada mira la etiqueta por si tuviera instrucciones específicas, pero os digo lo que yo hago.

Echa la camiseta a lavar del revés para que el contacto con otras prendas o en la misma lavadora no joda la impresión (ya sea transfer, serigrafía o lo que toque). Que las tintas o la impresión digital se cuartee es una putada, aunque en algunas camisetas mola bastante el efecto.

Separa por tejido y colores. Esto no es ningún secreto, pero los pigmentos que desprenden otras prendas pueden alargar la vida de la camiseta y viceversa. Además te evitas esos sustos que hacen que el resto de tu ropa se quede de un color inesperado. También hay que cuidar el resto de las prendas ¿no?.

Si no te queda más remedio que echarlo todo junto te aconsejo que laves la camiseta a mano la primera vez con jabón neutro en agua fría a mano para ver si suelta mucho tinte. Cuando estés seguro de que la prenda ha escupido el exceso ya puedes echarla con el resto y rezar un padre nuestro.

En la lavadora suave. Yo suelo poner la lavadora sin temperatura, con detergente líquido de color y un poco de suavizante o un chorrete de vinagre blanco. Si le metes temperatura encogerá o se pondrá como la camiseta de Fofó y los colores no tardarán en tornar a pastelones.

En el caso de que metas tus camisetas con las prendas blancas y sueles meterle algo de temperatura, intenta que no sea a más de 30º. Si no tienes lamparones como medallas olímpicas es más que suficiente para que se quiten.

Cuando termine el lavado no te dejes venir. El agua se estanca y pudre las fibras y genera ese olor a perro mojado que seguro que más de una vez has sufrido mientras pensabas “¡coño, pero si me acabo de duchar!”. Si la dejas dentro de la lavadora tienes que echarle luego un par de huevos para quitarle las arrugas, así que en cuanto puedas abrir la lavadora tiéndela.

Si lavas a mano no seas más bestia que tu lavadora. Usa agua templada o a temperatura ambiente y no frotes con saña la parte de la estampación. Usa un recipiente para enjabonar y otro para aclarar, y si detectas alguna mancha persistente no te ensañes con ella. Es mejor tratarla con los productos adecuados.

5 Atiende y luego tiende

Incluso antes de poner la lavadora échale un ojo al tiempo. Hay que cuidar los tejidos y la impresión y no someterlos a inclemencias meteorológicas extremas. Si está soleado y hace vientecito es perfecto para tender en el balcón o la azotea. Si está nublado mide bien el tiempo para que se seque al aire o contempla la posibilidad de tender dentro de casa si tienes calefacción.

Ojo con los días demasiado soleados o con temperaturas muy altas. Si hace mucha calufa o el sol es muy intenso la prenda se va a quedar descolorida y con la textura de un cartón de huevos.

Yo que tiendo la ropa en Sevilla en verano te digo que hay dos opciones posibles. O tiendes la ropa cuando azota el Lorenzo y vas controlando de vez en cuando si está seca y cambiando la orientación para que no le de el sol siempre en el mismo lado, o tiendes la ropa por la noche y la recoges en cuanto puedas por la mañana. Así se conservan la mar de bien.

Si el caso es el contrario debes saber que el frío también seca la ropa, pero dependiendo del grado de humedad. Si hace niebla o el suelo está muy mojado puede pasarte lo mismo que si la dejas dentro de la lavadora: pestazo a perro mojado y tú buscando quién se ha peído en la sala.

Aprovecha si sale el sol y tiende en exterior y si no agénciate un tendedero plegable y salvarás la situación aunque tarde más en secarse la colada.

Evita, por Dios, las secadoras. La temperatura y la paliza que le pegan a la ropa se la cargan antes de lo que crees. Y si le tienes cariño a la prenda o te ha costado cara te va a doler tela.

Ojo a cómo tiendes la ropa. No pongas pinzas a lo loco. La manera más sabia de cuidar la prenda es tender la camiseta en el cordel doblándola por debajo del sobaco y poner una pinza en la unión de las costuras para tensar la prenda (pero tampoco demasiado). De esta manera la marca de las pinzas quedará oculta debajo de tus brazos.

Si la camiseta llevara una impresión gruesa y al doblarla de esta manera corres el riesgo de cuartearla, de joder el vinilo o de decolorarla, valora qué te conviene más: ¿marcas de pinzas en los hombros o en el dobladillo inferior o cargarte la impresión?.

Si optas por la primera opción puedes salvarlo planchando luego, pero te va a costar vapor y un huevo de tiempo. Sobre todo si tiendes la prenda siempre por los mismos puntos.

Sobre el tipo de las pinzas la cosa va a gusto del consumidor siempre que las pinzas estén medianamente limpias y no dejen marcas de pringue. Depende de las condiciones climatológicas que yo opte por unas u otras.

Si hace viento suelo usar las de madera por aquello de la resistencia con el tejido, y si la cosa está calmada pongo las de plástico para no correr riesgos con las manchas por transferencia si las de madera andan un poco percudidas. Con una pinza debajo de cada sobaco aguantan aunque el viento sea violento.

6 Plancha sólo lo necesario

Si eres un amante de la tabla y el vapor y te gusta que tus camisetas estén niqueladas no te olvides de plancharlas del revés o con un paño sobre la parte impresa para evitar que se desprenda o que se encoja por el efecto del calor.

En cualquier caso no uses demasiado vapor si no quieres deformar la prenda (es mejor pulverizar un poco de agua o mojar la zona que te esté dando guerra) y vigila bien la temperatura y el tiempo que dejes la plancha en el mismo sitio si no quieres quemar el tejido o hacerle un agujero.

Yo no plancho la ropa a menos que sean prendas que lo exijan (camisas de vestir o prendas de lino). Lo que hago es que después de tenderlas (sobre todo si es verano) las extiendo en la cama y les paso la mano a modo de plancha. Si las dejas reposar un poco la prenda queda perfecta y te ahorras la sudoración, el trabajo y la electricidad del planchado.

7 Dobla y almacena de manera inteligente

No es ningún secreto que yo soy kondista hasta la médula, pero os voy a explicar cómo va el tema. Almacenar y doblar mal la ropa puede que sea lo más importante del proceso de cuidar vuestras prendas.

Si cuelgas las camisetas el propio peso hará que le salgan las marcas de la percha en el hombro a menos que sea una percha ancha, en cuyo caso puede que deforme también el tejido y te cree una joroba en el hombro.

Si las dejas extendidas y una encima de otra las que dejes abajo van a aplastarse y generar arrugas y manchas por la falta de transpiración del tejido. Además de que ocupan un huevo.

En el caso de que las dobles hazlo con mimo y dóblalas el menor número de veces que te permita tu espacio de almacenamiento. Estás doblando una camiseta, no un paracaídas. Cada doblez es una arruga potencial y una marca en la prenda a la larga.

Doblándola correctamente (yo lo hago poniendo las mangas hacia dentro y creando un rectángulo que doble en tercios o cuartos dependiendo del cajón, tal que así) no las almacenes en una o varias columnas. Al hacerlo estás aplastando las de abajo y planchando las arruguitas para que queden marcadas de por vida.

Yo he llegado a la conclusión de que el almacenamiento dobladas y en vertical (es decir, sobre el lado más ancho del rectángulo formado) es como mejor se almacenan y conservan. Además puedes ver todas tus opciones de un sólo vistazo.

8 Rotar y reciclar

Ve rotando las camisetas. No abuses de ponerte siempre las mismas una y otra vez. Ten varias opciones y ve dándole vidilla a cada una de ellas. Deja que los tejidos descansen y que tus amigos no se aburran de verte siempre vestido de uniforme.

Cuantas más camisetas tengas en activo más grande será el ciclo y más descansarán las prendas y los amigos. Pero no te pases porque si no estás condenado a tener las mismas camisetas durante décadas y décadas. Yo he estado ahí y no querrás pasar por lo que yo he pasado.

Clasifica tus camisetas por su uso. Aunque siempre te salven el culo a la hora de vestirte no está de más que reserves ciertas camisetas para usos concretos. Por ejemplo: para ir al trabajo, para ir a conciertos, para usar bajo otras capas, para combinar con ciertas prendas, para dormir, para estar cómodo en casa, para ponerte en una barbacoa infecta o para limpiar la cocina sin que te de un infarto.

Si lo haces de esta manera, las camisetas que estén en perfecto estado estarán más visibles para uso público. Si se estropean, pero los colores siguen vivos los puedes usar bajo otras prendas o para estar de tranqui en casa sin que tu madre te diga que tires la camiseta a la puta basura, y las que estén hechas cisco pero sean la hostia de cómodas pueden servir para hacer historias que manchen, para ponértelas en la cama o para cubrir el asiento del coche (¿se puede caer más bajo?).

Así las camisetas tienen más vida y no son sólo cachos de tela de usar y tirar. Si haces esto tu bolsillo y tu planeta te lo agradecerán. Que producir o reciclar una camiseta tiene un gasto a nivel medioambiental que no se puede ignorar.

Y bueno, creo que no se me olvida nada. Entenderéis ahora por qué me cuesta tanto elegir una nueva camiseta o deshacerme de una que lleva conmigo muchos años.

Como todo, adquirir una camiseta es aceptar el compromiso de cuidar de ella para que sea rentable y la puedas disfrutar todo el tiempo posible.

Si he apelado a vuestro instinto maternal sabed que tengo un buen puñado de camisetas huérfanas esperando a que las adoptéis por un módico precio en mi tienda online.

Si tenéis algún truco más para darles un soplo de vida a nuestras camisetas comentádmelo. Estaré encantadísimo de incorporarlos a mis costumbres si me funcionan.

Cuidad a vuestras pequeñas. Ellas os presentan y os representan antes siquiera de cruzar una palabra con nadie.

Memorias en camiseta – Una vida en mangas cortas

Memorias en camiseta – Una vida en mangas cortas

Opinión Proyectos

Yo lo tengo claro. Para conocer bien a una persona no necesito ver sus redes sociales, ni su diario, ni su cuenta bancaria. Tan sólo requiero acceso a su cajón de las camisetas.

Y es que no hay una prenda tan íntima como la camiseta. La lencería y la ropa interior tiene el estigma del que se queda en la sombra o quien sabe a ciencia cierta que sólo podrá brillar durante unos segundos. Pero la camiseta no sólo es elegida por su vertiente estética, sino que es el portal de acceso libre a la personalidad de su dueño.

La camiseta es humilde. Su confección es sencilla y su precio popular. Pero es la base para crear todo un universo. Es el folio en blanco de las prendas de vestir. En ella puedes alcanzar la excelencia artística o simplemente considerarla como una funda ilustrada para torsos sin alma. También dice más de una persona el cómo trata sus camisetas que cualquier currículum que te pueda presentar.

En cualquier caso la camiseta permite expresar o insinuar quién eres. Es el cartel que anuncia a tu persona y que te presenta antes de que estreches por primera vez la mano del desconocido.

A través de ella puedes conocer de una persona cuáles son sus gustos musicales, su sentido del humor, su nivel cultural, su ideología política, sus complejos y sus vicios. Porque una camiseta no sólo puede ser elegida entre un sinfín de opciones, sino que también permite crear tu propia voz sobre sus fibras.

Mi experiencia personal (como supongo que la vuestra) ha pasado por todos los estados que conozco. He heredado camisetas de familiares que me sentaban mal o que contenían mensajes que apenas me definían porque eran recuerdos de viajes ajenos, de cuerpos que no eran el mío y de gustos que posiblemente fueran opuestos a los míos.

También he gastado camisetas de productos y marcas que no consumía y que, entre las de tabaco y las de alcohol, proyectaban la imagen de un corruptor de menores. Con el boom de las prendas lowcost mi cajón se llenó de sinsentido con camisetas de temporada con textos en inglés vanos de significado e ilustraciones que no había Dios que las entendiera. Con el tiempo pillé especial tirria a las que se limitaban a plasmar el nombre de una ciudad, una cifra al azar y una ilustración porque sí.

Pero la vida te deja de vez en cuando calcular tus movimientos en esta materia y sabes elegir una prenda que te representa al 100%. Camisetas que luces como si se tratara de una bandera ondeante. Camisetas con himno, con memoria e historia.

En mi caso me desvirgué en estas lides con las primeras camisetas de bandas. Vivir en un pueblo lejos de tiendas especializadas sólo te dejaba la opción de pedirlas por catálogos como Discoplay o Tipo para que te las mandaran por correo, ya que por aquel entonces Internet no existía.

Vestir una camiseta negra con un estampado de dudosa calidad era el mayor acto de rebeldía que un adolescente podía cometer. El destello generado al fracturarse el primer eslabón de las cadenas que atan tu armario al útero de tu madre. La primera ficha de dominó que se deja caer sobre el resto de tus prendas y que hará que te empieces a plantear ir a comparte ropa con tus colegas.

Años después esas camisetas se transformaron en camisetas de baliza generacional. Las nuevas incorporaciones al cajón reflejaban las imágenes de una nostalgia de corto alcance. Lucir una camiseta con un logo de un producto de tu infancia, con fotos de actores en unas series que jamás se repondrán o de unos cómics de los que nadie conocía su existencia hasta que sacaron la película, eran tu carta de presentación a la sociedad. Te situaban en el tiempo y en el espacio, y mirabas a las camisetas de la gente buscando la que complementara a la tuya, con la esperanza de transformar a su portador en tu posible media naranja.

Más tarde llegó el momento de buscar algo más allá de una localización. Necesitabas encontrar una voz. Es entonces cuando aparecen las camisetas gráficas en tu vida. Las frases ingeniosas, las ilustraciones sencillas y evocadoras y los gags inmediatos buscaban una vez más ser una extensión de tu persona. Ahora ya podías hablar al mismo nivel que tu prenda y juntos formabais un equipo perfecto barriendo las calles en busca de quien te dijera “¡oye, me mola mucho tu camiseta!”. Y mientras tu boca decía “gracias” en tu cabeza tronaba un triunfante “LO SÉ”.

Pero esa fase también pasa. Ahora mis camisetas no tienen que ser especialmente graciosas porque ya no necesito que hablen por mi. No quiero que su aura repercuta en los demás, sólo en mi. Quiero sentirme seguro y vestir algo que me haga feliz. Es cuando llegamos a las camisetas de diseño. Camisetas de tirada corta, exclusivas, respetuosas con el medio ambiente… Ahora es la camiseta la que se nutre de ti. Ilustraciones de autores que conoces personalmente o admiras muchísimo, mensajes que rozan la micropoesía y en la cima reinan las camisetas diseñadas por ti.

Si llegado a este punto de tu vida sabes cortar y coser un patrón, o si sabes de alguien que estampe tus diseños ¿Por qué no convertir tu cajón en tu diario, tu galería de arte, tu álbum de fotos…?

Yo estoy en este punto. Mi mujer me pide que seleccione algunas telas o que pinte algunas camisetas. Yo estoy imprimiendo mis propios diseños con La Vinileta en tiradas cortas para venderlas en mi tienda online o a amigos. Gente que realmente entienda lo que hago. Y entre ella y yo estamos creando un rinconcito en el armario de nuestro hijo de camisetas con las que se siente feliz. Feliz porque son de sus colores preferidos y con sus cosas favoritas en los estampados o en la ilustraciones. Pero sobre todo porque ningún niño tiene una camiseta igual. Una camiseta que él mismo ha perpetrado junto a sus padres.

Echando la vista atrás veo que hay experiencias en manga corta que no he vivido como vestir con orgullo la camiseta de mi equipo de fútbol el día de su victoria o lucir las camisetas que compré como souvenir en mis viajes por el mundo. Pero sí atesoro experiencias con ellas que muchos no vivirán. Como por ejemplo las camisetas que reservaba para subirme a un escenario para dar un concierto o para ponérmelas cuando quería llamar la atención para vender cómics. El uso de tus camisetas no deja de ser un reflejo de la manera en la que has decidido vivir.

Hay quien dice que la madurez pasa por abandonar la camiseta y vestir camisa. Yo he vestido ambas y siempre he vuelto a las camisetas para librarme de los botones y las pinzas. Para huir de la plancha y las rozaduras en el cuello. Hay quien se quedó a medio camino vistiendo polos y quienes volvieron atrás y dejaron que sus parejas los vistan y los definan como en su día hicieron sus madres.

Yo veo a mi padre vistiendo orgulloso las camisetas que le regalo y sólo puedo pensar que ojalá ese sea el último y más perfecto de los pasos.

¡Camisetas fuera! – Liquidación en Tictail

¡Camisetas fuera! – Liquidación en Tictail

Pinterest Proyectos Spotify Tienda online

Y de repente llegó la hora de la manga corta.

La primavera está a la vuelta de la esquina y dentro de poco descubriremos las camisetas que llevamos ocultas bajo capas de franela, algodón y cuero. Así que no me voy a andar con hostias. Este año me compráis sí o sí mis camisetas.

Tengo en la tienda online las camisetas de 1000×0001 en varias tallas y modelos para hombre y mujer. También tengo esas camisetas de Hijoputa que dentro de tu cabeza ya tienen dueño (ojalá seas tú).

¿Por qué este empeño en deshacerme de ellas? Veréis, era cuestión de tiempo que el chollo de Tictail se nos acabase. En breve será absorbida por Shopify, lo que significa que costará dinero mantener los productos online. Y yo no quiero cobraros de más para mantener la tienda activa en esa plataforma.

Ante esa noticia me tengo que ir planteando otras alternativas, y mientras no aparezcan tendré que cerrar la tienda. Pero no os pongáis tristes porque mi desgracia es vuestra fortuna.

Desde ahora hasta finales de marzo podréis disfrutar de gastos de envío gratis en todas las camisetas de mi tienda online ¿Cómo? Usando el código TELACOMPRO al realizar vuestra compra.

Como ya sabéis mis compradores asiduos, mis envíos incluyen siempre algún detalle extra, así que ¿a qué esperáis?.

Estaré dando la brasa hasta el 30 de marzo en redes para que no os olvidéis de mi y también he inaugurado un par de acciones bajo este tema:

He creado ARMARIO SONORO en Spotify. Una playlist colaborativa para que entre todos rindamos culto a las camisetas que nos han vestido durante tantos años. En la lista podréis añadir una canción por camiseta del grupo que ilustraba vuestras prendas. Así crearemos entre todos la banda sonora de nuestros armarios.

¡Camisetas fuera! - Armario Sonoro

También he hecho un nuevo tablero en Pinterest llamado T-QUIERO en el que iré haciendo una selección de las las camisetas exquisitas que vaya encontrando y que hagan acelerar mi mi corazoncito de la talla M (o L o S… según la tienda).

¡Camisetas fuera! - T-Quiero

Si lo necesitáis podéis contactar conmigo por cualquier vía para preguntadme vuestras dudas o si queréis hacer pedidos combinados.

Sexcétera

Sexcétera

Pinterest Proyectos Spotify

Creo que jamás he tocado tan abiertamente el tema del sexo en mis. En cierta parte por pudor y por otro lado por temor a una censura en redes. Pero a estas alturas creo que no me queda apenas vergüenza y no temo a la censura de los medios o del público porque no tengo demasiado que perder.

Falocentrismo ha sido el inicio de una apertura en este aspecto y en el proceso de dar a luz esta pieza se han ido abriendo otras ventanas que que podéis visitar ahora.

EROSIÓN es mi primer tablero de Pinterest de contenido erótico. Ilustraciones y fotografías sugerentes o explícitas que voy encontrando esencialmente en otros tableros. Imágenes que hacen que se me acelere el pulso.

Sexcétera - Erosión
EL ACTO IMPURO nace como la playlist de Spotify que nunca me planteé hacer. Me ha sorprendido muchísimo la cantidad de gente que pone música para follar. No para seducir o sugerir, para reproducir durante el sexo. Personalmente no es algo que me guste, pero me planteé qué canciones serían las más propicias en el caso de que fuera una práctica habitual en mi.

Sexcétera - El acto impuro
PAREIPOLIAS es una broma de doble filo con forma de tablero de Pinterest. Al igual que subconscientemente tendemos a ver caras en elementos no humanos (pareidolias), también tendemos a ver elementos sexuales. En este tablero en encontrar pollas escondidas en cualquier imagen o elemento.

Sexcétera - Pareipolias
Estos son los primeros proyectos relacionados al sexo, pero estoy seguro de que no serán los últimos. Visitarlos o interactuar con ellos es lo más cerca que estaréis de follar conmigo. O no 😉

Esto no es un punto y aparte en el guarrichero, sino el principio de un largo sexcétera.

Falocentrismo

Ilustración Proyectos

He perdido el número de veces que me he encontrado con gente que percibe el mundo como un glosario de sitios donde encajar su polla. Son esas personas que llevan la cuenta del número de “perras” que se han follado, que se miden regularmente el pito por miedo a ser “menos hombres”, que han pisado más de una vez por iniciativa propia un puticlub y que están obsesionados con tachar a cualquier precio líneas en su lista “triunfos sexuales”.

Comentarios como “tengo la espinita clavada de que aún no me he tirado a una china” son los que me llevaron a plantearme hacer esta ilustración: Falocentrismo. El universo girando entorno a la chorra de estos personajes. Toda una humanidad concebida para satisfacer sus necesidades sexuales y convertirse en una fuente de anécdotas zafias para compartir entre los miembros de su selecto club de simplones.

También he perdido el número de veces en las que he sentido el vértigo de no estar tan lejos de ser como ellos. Sin darte cuenta resulta que son tus hermanos, tus amigos, tus compañeros de trabajo… Gente a la que quieres y por la que muchas veces darías tu vida. Personas caucásicas, con cultura, edad, educación, oportunidades y medios suficientes como para no tener que comportarse así.

Esta es mi visión de ellos desde el miedo y la repugnancia. Desde la cotidianidad y la derrota.

Falocentrismo - full LR

 

Miedo al fuego Amigo – Colectivo Miga

Miedo al fuego Amigo – Colectivo Miga

Ilustración Opinión Proyectos Redacción

Hablando con la gente de Like a Wave sobre el por qué nuestra profesión se encuentra siempre en una posición difícil al negociar con un cliente o al tratar con un proveedor, llegamos a la conclusión de que el problema es la falta de confianza en los profesionales que formamos nuestro gremio.

Por culpa de el miedo no somos capaces de avanzar como colectivo y evolucionar hacia mejores condiciones de trabajo o más ventajas para establecer una relación de igual a igual con otras profesiones y sectores.

Fruto de esa conversación surge el artículo que he compartido en el blog de Colectivo Miga con el titulo “Miedo al fuego amigo” e ilustrado también por mi. Aquí un pequeño extracto.

Si nuestro gremio fuera un animal sería un perro sarnoso, desconfiado y tembloroso que se debate entre la vida y la muerte, y que duda si aferrarse a la vida aceptando el chusco de pan que le ofrece el cliente o lanzarse a su yugular y darse un festín con su cadáver aunque esta maniobra le cueste la vida.

Pero siempre habrá un amigo campechano e ignorante que diga “pero no hace falta que publiquéis nada, podéis hablar entre vosotros. Fijaros en las enseñanzas de los más veteranos y en los conocimientos frescos de los nuevos profesionales”.

Este individuo no ha estado en ninguna charla de freelances o en alguna exposición, de lo contrario sabría que carecemos de esa camaradería, organización o confianza. Porque lo que nos ata las manos es el miedo. Miedo a abrirnos a otros otros profesionales como nosotros y a caer abatidos por fuego amigo.

Para que os hagáis una idea una conversación entre profesionales sobre este tema suele ser así:

– ¡Ey Lucrecia! ¿Cómo andamos?
– Ahí tirando, Ovidio.
– Me alegró mucho verte en el Pechakucha el otro día.
– ¡A ver si quedamos más cabrón, que estás perdido!
– Sí… Oye, una cosa ¿Te acuerdas que me dijiste que estabas trabajando con una marca de grandes almacenes?
– Sí, claro.
– Es que un cliente parecido me ha pedido presupuesto y quería saber tu opinión. Te mando por mail las cifras.
– ¡Ah!… vale… (se esfumó el buen rollo)
– ¿Cómo las ves?
– Bien… pero yo pediría más.
– ¿Como cuánto más?
– Pues… algo más.
– ¿Tú cuánto le cobras a tu cliente?
– Hombre, son situaciones distintas…
– Ya ¿Pero cuánto?
– Bastante más.
– ¿Me puedes decir la cifra?
– ¡Uy! Ojalá pudiera… Pero ya sabes…
– Entiendo, gracias de todos modos.
– ¡A mandar!
– Un abrazo a Patricia y a los niños.
– ¡De tu parte monstruo!

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