Recalculando ruta – Procesos

Recalculando ruta – Procesos

Ilustración Proyectos

A principios de 2022 Bartolomé Fernández (director creativo de Un gato andaluz) contactó conmigo para colaborar con él haciendo el cartel para su nuevo corto: Recalculando ruta. Yo no pude negarme porque es un buen amigo y me encanta su trabajo.

Me puse entonces manos a la obra viendo varias veces el corto. No quiero desvelaros nada, pero el espacio donde transcurre es posiblemente su principal protagonista. La atmósfera es extraña y pesada. La tecnología y el surrealismo se mezclan para crear una situación de claustrofobia e inesperada a plena luz del día, lo que la hace tan cotidiana como terrorífica.

Mi intención es que transmitir algo parecido a la sensación que se tiene al ver el «Recalculando ruta». La tensión de sentir que algo más grande que escapa a tu control ejerce en ti un efecto tan directo como el dedo de un niño que aplasta a una hormiga.

Vinieron a mi imágenes de referentes personales como el descomunal OVNI sobre el Pentágono en uno de los cortos de Heavy Metal. Esa visión teocentrista del ojo que todo lo ve. El Gran Hermano del 1984 de George Orwell. La sensación de indefensión tras esforzarte inútilmente por ser dueño de tus actos en películas como El Show de Truman o Están vivos y portadas de discos como la de Storm Thorgerson para el  Bury the Hatchet de The Cramberries.

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Si traes esa referencia al mundo de la tecnología actual te das cuenta de que convivimos con ese ojo en el cielo. Los satélites nos vigilan, y cuando buscamos nuestra ubicación nos «señalan». Pensé que esa diminuta flecha que señala a nuestras cabezas es el implacable dedo de un Dios que nos apunta, haciéndonos sentir vulnerables antes tan desmedida señal de poder. Esa sensación se acerca a lo que puedes experimentar viendo Recalculando ruta.

El siguiente paso era elaborar un boceto. Tomando todos los datos anteriores como referencia usé varios elementos clave: una visión esquemática del espacio donde todo transcurre y una flecha de ubicación típica de un GPS o de una aplicación de geolocalización y mapas.

Mi intención era que esa pequeña flecha en el mapa se mostrara desde la perspectiva de la protagonista emulando las referencias que me vinieron a la mente en su momento. Así, debía poner una flecha enorme sobre la pequeña casa que aparece en Recalculando ruta.

Eso suponía un reto a nivel de composición: O se veía la flecha parcialmente (lo que significaría asumir el riesgo de que no se entendiera qué era) o se veía la flecha entera y la representación del escenario más pequeña (de manera que corría el riesgo de perder la visibilidad de este elemento y que no se entendiera demasiado).

Trabajé los elementos en dos bocetos vectoriales con composiciones distintas para ver cómo funcionaban y ambas me parecieron satisfactorias, así que se la pasé a Barto junto a la explicación sobre la pieza. No tardó en darme su bendición para seguir adelante.

El siguiente paso fue trabajar en elementos complementarios, la composición de la información y elementos obligatorios. Paro antes de pasar a este punto había algo que necesitaba abordar. Los colores que había elegido para el boceto habían sido muy objetivos. Me basé en los colores usados en los mapas digitales de GPSs, pero eso no apoyaba ningún tono. Era necesario ir probando con paletas de color nuevas sin perder la referencia a los mapas.

Primero hice una versión usando pinceles con texturas para quitarle parte de la frialdad del vector. Después fui probando con diferentes paletas con dos premisas: por una parte el contraste de colores para que la flecha destacara y pareciera que «aplastaba» a la casa, y por la otra que la gama usada contribuyera a ese ambiente denso y agobiante que destilaba el corto.

Tras varios intentos, decidí optar por una opción monocromática en tonos ceniza que contrastaba con el color naranja inicial para la flecha. Aunque me pareció la versión más acertada, pensé que era necesario usar otros elementos para apoyar el concepto.

Fue entonces cuando pensé en que la acción se desarrolla en una zona boscosa donde los mapas de calles y carreteras no llegan. Así que usé el recurso de las líneas que describen los mapas de relieves en los estudios orográficos del terreno. De esta manera nos ceñíamos a la simbología de los mapas y , a la vez, creábamos una textura casi psicodélica sobre la que estableceríamos los elementos principales. La doté del color naranja a un porcentaje menos para no quitarle protagonismo a elementos más relevantes.

Ya satisfecho con la parte gráfica me centré en la tipográfica y en la composición de los logos. Para la primera usé uno de los conceptos manejados durante el corto y lo acerqué al recurso de los mapas orográficos para buscar la tipografía adecuada. Así Recalculando ruta aparece en el cartel con una tipografía compuesta por varias líneas finas que dan cuerpo a los diferentes caracteres. Para el resto de los textos del cartel tiré de variaciones de la misma familia (la Big Shoulders), lo que da una cohesión al conjunto de la parte escrita del cartel.

Recalculando ruta - Cartel 1

La composición era bastante sencilla, porque los elementos pedían una distribución centrada y vertical. Así que sólo tuve que componer los elementos de manera armónica con esas directrices. El problema fue cuando me enfrenté a los formatos apaisados para banners (por ejemplo). La solución fue componer en tercios intentando nivelar los pesos con los distintos tamaños. Para eso me vino genial tener las dos opciones y usar una u otra en función de los formatos.

Cuando estuve conforme con las diferentes piezas se las mostré a Barto y me dio luz verde para generar los artes finales. Como bonus le remití fondos con los mapas orográficos y composiciones para usarlas en títulos de créditos. También para su uso como recurso en redes sociales y posibles comunicaciones digitales.

En general he disfrutado mucho de este proyecto por la completa libertad creativa por parte del director creativo, y por tener la oportunidad de colaborar con Barto en uno de sus proyectos personales. Tenéis toda la información del corto en las redes y en la web de Un gato Andaluz y en el twitter de Barto Fernández. Si queréis echarle un vistazo al trailer de «Recalculando ruta», podéis verlo justo aquí abajo.

Los cuentos de Fermín

Los cuentos de Fermín

Ilustración Los cuentos de Fermín Proyectos Redacción Tienda online

Hace tiempo que llevo planeando cómo hacer esto correctamente. Llevo casi cuatro años enfrascado en uno de mis proyectos más personales para que destile todo el cariño y el mimo con el que se ha gestado. Pero nunca encuentro el momento ni la situación adecuada. Eso va a cambiar pronto porque creo que no puedo alargar esta espera mucho más. Muy pronto comenzará su andadura «Los cuentos de Fermín».

Este proyecto nace cuando en Halloween de 2017, mi hijo Fermín comenzó a darse cuenta de que aquellos personajes que se representaban en cualquier manifestación sobre esta festividad eran monstruos que causaban terror. Inmediatamente comenzó a tener pesadillas con fantasmas, vampiros, brujas, etc. Mi mujer y yo hablábamos con él y hacíamos actividades para familiarizarlo con esos personajes: Disfrazarnos de ellos, dibujarlos haciendo cosas ridículas, ver animación infantil que los incluyera… pero nada servía.

Una noche se me ocurrió inventarme un cuento sobre uno de estos personajes e ir ilustrándolo a tiempo real mientras lo contaba. Intenté humanizarlo y lo asocié a los problemas que él mismo encontraba en su día a día, e incluso les dábamos nombres de personas de nuestro entorno para haceros más familiares. Al terminar él estaba encantado. Al llegar a la cama me pidió que se lo repitiera mientras hojeaba los dibujos que había hecho.

Cuando terminé le propuse un trato. Todas las noches al acostarse le contaría un cuento que me inventara siempre que uno de sus protagonistas fuera algo o alguien que le causara pesadillas.

Y así fue. Durante unas semanas nos fuimos inventando cuentos. Él planteaba la situación inicial o el personaje a tratar y yo estructuraba el relato conforme lo iba contando. Él podía intervenir en cualquier momento y añadir un giro o un personaje. Esto dio lugar a que los cuentos se entrelazaran al empezar a aparecer personajes de otros relatos que ya habíamos inventado. Así creamos un pequeño y personal universo.

Desde aquel momento Fermín dejó de tener pesadillas con monstruos a tener sueños con ellos. Pero la cosa no quedó ahí.

Fermín pronto se cansó de que los cuentos se ciñesen a personajes terribles. Así que pronto incorporamos animales, personajes de cuentos clásicos, personas reales y crossovers con series de animación que veía habitualmente. También abrimos el espectro y empezamos a inventarnos poesías, trabalenguas, adivinanzas… Y ya no era suficiente uno cada noche, sino que aceptamos el reto de inventarnos dos por noche.

Durante tres años ese fue nuestro día a día. Pero, aunque todas las noches había nuevas emociones, de vez en cuando me pedía que recuperásemos algún cuento que le hubiera gustado especialmente. Y fue entonces cuando me di cuenta de que sería maravilloso conservar esos cuentos destacados para que no se perdieran en aquel mar de historias.

De esta manera comencé a redactar los cuentos que más se repetían, hasta completar un buen puñado de ellos. Cuando los tenía escritos se los leía de vez en cuando por si quería añadir algo más o se me olvidaba algún matiz que él consideraba destacable.

También me pedía que le contase aquellos cuentos a familiares, e incluso él mismo los contaba en su colegio cuando tenía la oportunidad. Así que decidimos que quizás fuera buena idea publicarlos de alguna manera y compartirlos para que otros niños también pudieran disfrutarlos.

Por aquel entonces uno de sus libros favoritos era «Pájaro Amarillo» de Olga de Dios porque cuando estaba en la guardería fui a leérselo a sus compañeros de clase. Así que todo aquello de compartir lo tenía a flor de piel.

Durante un tiempo dejé el proyecto aparcado tan sólo para revisar los textos en varias ocasiones para adaptarlos a un lenguaje escrito comprensible para niños de su edad. En 2020 llegó la pandemia de la Covid-19 y pasamos muchísimo tiempo juntos en casa. Así que decidí retomarlo para cerrar una maquetación e ilustrar el primero de los cuentos. El elegido fue aquel primer relato que compartimos entre cucharada y cucharada de puré de verduras.

Intenté dedicarle todo el tiempo y el mimo que me fue posible. Incluso, decidí hacer un pequeño logo de la colección digitalizando las fichas que Fermín hacía en la guardería y hacerme con un pequeño alfabeto de aquellas primeras letras que comenzaba a garabatear. Con ellas escribí el título de la colección para que su presencia en ella fuera aún más palpable.

Invitación 3 años

Esta fue la ilustración que hice para la fiesta de su tercer cumpleaños.

También fabriqué una brocha digital y testé el estilo en algunos proyectos como en el reto de Puño, el mi aportación a «Follar en tiempos de COVID» de Sextories (así como en las viñetas que hice para su Sextreaming Party), en algunas piezas personales y en algún proyecto que aún no puedo desvelar. Para los colores usé las gamas que ideé para las invitaciones a su tercer y cuarto cumpleaños.

Sin demasiadas pretensiones lo estructuré como un cuento ilustrado para que los padres se lo contaran a sus hijos a pie de cama, tal y como yo hice en su día. Mi intención era en ese momento publicarlo en este blog con descarga gratuita bajo licencia de Creative Commons, pero casi todos me recomendaron que tentara a alguna editorial.

No sé si estáis al corriente, pero el panorama editorial infantil es muy jodido. Las editoriales reciben manuscritos a espuertas y la mayoría de ellas ha optado por abrir concursos donde lavarse las manitas y no tener que justificar cada uno de los trabajos rechazados. Además, las condiciones son bastante chungas en cuanto a dotaciones económicas y condiciones de royalties sobre tiradas ridículas para no pillarse los dedos.

Como es ya normal en el sector, el autor o autores sólo perciben un 10% del precio de cada ejemplar vendido (5% si sólo has ilustrado o escrito el cuento a compartir con ilustradores que suelen estar en nómina de la propia editorial). A eso se añade el pifostio de las presentaciones, la distribución, las copias que te «dan» para que tú las vendas como buenamente puedas, y todas las manitas que vienen a cambiar el contenido de lo que has presentado.

El panorama es desalentador para los autores, que obtienen unos beneficios mínimos por unas obras que sin ellos no habían existido. La mayor parte del pastel se las reparten quienes comercian tan sólo con el papel y la tinta.

Mi recopilación de cuentos no entraba en los formatos más rentables para las editoriales. No eran álbumes ilustrados dirigidos a primeros lectores o a padres nostálgicos. Yo no era ningún influencer ni tenía nada reseñable publicado en este nicho. Así que no me sorprendió cuando mandé el manuscrito y el proyecto a más de 40 editoriales y ninguna me dio una respuesta positiva.

La mayoría de ellas tardaban meses en responder, y cuando lo hacían era para decirme que tumbaban mi proyecto o que me planteara adaptarlo para participar en uno de sus concursos.

Es cierto que hay editoriales que están abiertas a publicar manuscritos tal y como vienen, pero normalmente te proponen una coedición. Eso supone que tú, además de cobrar una miseria por tu trabajo como autor, tiene que hacer un gran porcentaje del trabajo que debe desempeñar una editorial. Y en menos de lo que te esperas estás llamando a las librerías para intentar cerrar una presentación mientras le suplicas a la editorial que te manden un os ejemplares y algo de eco en sus redes para que venga alguien.

Me di 6 meses de plazo para que alguien se interesara por «Los cuentos de Fermín» o al menos por ese primer cuento. El plazo terminó en septiembre de 2021, y fue entonces cuando tomé conciencia de que tocaba una vez más aferrarse a la autoedición. El fanzinero en mí despertó de su letargo.

Ahora que había escogido la vía de la autoedición me tenía que plantear retomar la idea de la descarga en PDF ¿Sería bonito que estuviera editado en papel y que los niños pudieran tocar y hojear el cuento? Sí ¿Estaba dispuesto a imprimir un número de copias y almacenarlas para luego enviarlas por correo o entregarlas en mano a cada comprador? Las pilas de camisetas que siguen encerradas en mi armario indicaban que no era la mejor opción. Pero visto lo visto no quería que fuera gratis.

El trabajo de creación, redacción, ilustración, revisión, maquetación y promoción no deberían ser gratis. No es justo que el trabajo de un autor se distribuya felizmente en detrimento del panorama para los creadores, ya jodido de por sí. Si quería dedicar tiempo y energías en continuar la colección debía ponerlo en valor. Así que tomé una decisión: dejar un precio abierto con un mínimo cerrado.

No voy a comenzar un crowdfunding un Verkami porque no creo que sea un proyecto que necesite tan sólo financiación. No voy a abrirme un Patreon porque terminaría decepcionando a todos los mecenas por no compartir con ellos tanto material ni con la asiduidad necesaria. Y lo del Ko-Fi, viendo mi repercusión en redes seguro que no me llegaría ni para manchar la leche. De manera que la manera de apoyar tanto al proyecto como a los autores está en el precio. Es como pedir un mínimo y «la voluntad».

El mínimo lo he establecido calculando lo que cobraría un autor e ilustrador si lo publicara con una editorial (un 10% del precio final, como he comentado antes). Además, he añadido un margen más por lo que cobrarían un diseñador y un publicista por darle forma y promocionar el cuento dividido entre una tirada de 1000 ejemplares que pudiera hacer una editorial (siendo muy generosa). El precio total del mínimo será de 3€, pero he establecido un máximo de 30€ para que el comprador pague el precio que considere justo por la obra sin volverse loco. De esa manera puede formar parte de esta aventura.

Ya sólo queda anunciaros que el primero de los cuento verá la luz a principios de diciembre y que lo anunciaré a bombo y platillo cuando llegue el momento. Lo podréis comprar y descargar a través de mi tienda online.

Espero que os gusten los cuentos. Tanto a Fermín como a mí nos hace muchísima ilusión que este proyecto salga adelante. Y ¿quién sabe? A lo mejor leyéndolos también dejáis de tener pesadillas.

Domestika – «Pattern Design analógico y digital» – Here they come

Domestika – «Pattern Design analógico y digital» – Here they come

Domestika Ilustración Proyectos

En más de una ocasión me he visto diseñando un patrón para un packaging o para cualquier campaña de publicidad y, aunque era complicado colárselo a un cliente, disfrutaba muchísimo haciéndolos. Por eso decidí realizar el curso «Pattern design analógico y digital» de Juan Díaz-Faes en Domestika, y estoy contentísimo con el resultado. Tanto por los conocimientos adquiridos como por el resultado y realización de las diferentes prácticas.

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La primera de ellas fue diseñar un pattern cuadrado en Adobe Illustrator para usar como fondo en Whatsapp. El punto de partida eran emojis, así que les di una vuelta y pensé en cómo serían los emojis hoy en día si se hubieran basado en las pintadas que podías ver por las paredes en los 80s y 90s, cuando yo era un mozo. La esvástica-fail, el 6 y el 4, la berenjena polla, el melocotón culo, la botella rota, la empanadilla, el paquete de tabaco, la botella rota, el emoji de cicatriz… Una buena mezcla. primero las hice en papel y más tarde las digitalicé y volvía  trazar con vectores.

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En la segunda de las prácticas subimos un poco más el listón y usamos el pattern hexagonal. como base se planteó usar un logo, pero hacía poco que había publicado la entrada de «Se lo debes a Internet» para Colectivo Miga y quise usar la taza de infusión y así jugar con los posavasos para simular la ingravidez.

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El la tercera de las prácticas debíamos diseñar las guardas para un libro con un patrón cuadrado en Photoshop sencillo. Como siempre tengo a mano mi libro de grabados de Goya, decidí hacer unas para un libro sobre el mismo tema. Tomé como base «El sueño de la razón produce monstruos» y usé algunos de los elementos que aparecían en él para construir la trama. Usé un pincel de Crayon que hice expresamente para proyectos infantiles y que le da a esos trazos tan fríos algo de textura. El pattern resultante resultó más geométrico de lo que me planteé en un principio, pero quedé muy satisfecho.

Cuando ya estaba cómodo con la metodología la cosa do un vuelco y tocó hacer un pattern analógico. Como punto de partida Juan hizo un cavado de sellos muy sencillo para estampar en un cojín, pero yo no estaba dispuesto a gastarme pasta en ese material. Así que me tocó solventarlo tirando de reciclaje e imaginación.

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Primero hice un diseño sencillo de patrón con cuatro «iconos» de utensilios de cocina que más tarde iría rotando para conseguir que la trama no fuera especialmente monótona. Después pillé un trozo de goma eva amarilla que teníamos por casa de la elaboración de algún disfraz escolar de Fermín. Recorté las piezas y las pegué más tarde con una pistola de silicona sobre un tapón de agua mineral que rondaba por casa. Dibujé una guía en la parte posterior para controlar el sentido del sello y usé una almohadilla con tinta que rondaba por casa y que compré (o robé) en algún momento para impregnar de tinta el sello y estamparlo sobre un pliego de papel kraft que posiblemente use para forrar las portadas de un recetario.

Con los dedos aún manchados de tinta abordamos con ansia el proyecto final: Un pattern cuadrado complejo en Photoshop. Perpetré este proyecto tomando tres referencias: la primera fueron esas ilustraciones de pueblecitos y ciudades con una línea sencilla y que muchos hemos hecho en el colegio en clase de plástica, en segundo lugar las películas y series de monstruos titánicos que vienen a cargarse el puto planeta a base de pisotones (Godzilla, King Kong, Cazafantasmas, Mazinger Z…) y por último los libros de «¿Dónde está Wally?» de Martin Handford.

Con estas referencias pretendía crear un rapport de una ciudad y en ella perder a todos los monstruos gigantes pero que el espectador se dedicara a encontrarlos mientras pasean la vista por los edificios. Pero para conseguirlo necesitaba seguir diferentes pasos.

El primero es crear el rapport de la ciudad y separar las hileras de edificios por capas para poder situar luego a los monstruos. Más tarde hacer mi particular versión de los monstruos teniendo en cuenta que todos sean de proporciones parecidas entre sí y con los edificios. Después toca perderlos entre las hileras de edificios para que no se concentren todos en el mismo sitio y finalmente componer los diferentes rapports para generar el pattern completo.

En este caso también era necesario aplicar color, así que usé un bitono rojo y azul en sus matices más cercanos y menos saturados para que no destacaran demasiado unos elementos sobre otros. Así, apliqué sombras en la vegetación y luces en las ventanas (además de en los propios monstruos). También usé un pincel para Adobe Photoshop creados por Del Hambre y que estaba de descarga gratuita en Domestika con motivo de su curso. El resultado es una trama homogénea sonde entretenerse un buen rato.

Para complementarlo hice un logotipo en Illustrator con una tipografía acorde al tema y que pone nombre al proyecto «Here they come» (parafraseando a uno de mis grupos favoritos en la adolescencia: Primus) y lo volví a trazar con el pincel en Photoshop. De esta manera tenemos los rapports para crear tramas y texturas, los monstruos aislados y el texto para jugar y componer las diferentes piezas.


A la hora de aplicarlo sobre diferentes productos y soportes, se hace patente que el uso más interesante es el que se hace a una sola tinta, pero los tonos pastel de la versión a color resulta perfecta como estampado infantil.

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En definitiva, estoy muy contento de haber hecho este curso y, no sólo haber mejorado en la creación de esta técnica, sino que lo he pasado genial aprendiendo y haciendo los diferentes proyectos. Me pongo la camiseta de Wallapop para decir «100% recomendable».

Dibujos enlazados: Faquir

Dibujos enlazados: Faquir

Ilustración Retos

Me hizo mucha ilusión cuando, el día 29 de abril, Eloy Domínguez se puso en contacto conmigo para colaborar en un proyecto. Llevaba unas semanas trabajando en retos como el de Comic de Puño o el de Six Fanarts para soltar la mano de cara a un trabajo que llevaba en la recámara un tiempo y me pareció buena idea no olvidarme de los vectores.

Se trataba de un cadáver exquisito bajo el nombre de Dibujos Enlazados que pone en marcha finales de mes Álvaro Reinoso y cuyas normas son estas.Dibujos enlazados - guíaConozco a pocos ilustradores vectoriales en mi entorno y es todo un placer que me tengan en mente cuando monten estas cosas. Previamente había pasado también por las manos de Alejandro Rojas y tras la aportación de Eloy me tocaba actuar rápido.  Así que tras pensarlo un poco me puse manos a la obra (ya que el plazo es sólo de 24 horas).

Siguiendo la temática circense estuve planteando varias alternativas, pero un concepto me vino cristalino a la cabeza: en lo que se refiere a vectores soy cono un faquir porque vivo el día a día soportando el dolor de trabajar con Adobe Illustrator cuando mi entorno natural es el Macromedia Freehand.Así que un par de bocetos después estaba encendiendo mi viejo Power Mac G4 y abriendo mi amantísimo Freehand MX.

Pese a ser un equipo antiguo y algo inestable y al no haber abierto el programa en años, todo fue a las mil maravillas. En unas horas el faquir estaba hecho y tan sólo tuve que exportarlo a Illustrator para que no diera problemas de compatibilidad al unirlo al resto de personajes.

Dibujos enlazados - faquirUna vez terminada la composición dudé en pasárselo a amigos o ilustradores que conozco de mi entorno, pero me detuve ahí. No me apetecía que un proyecto tan interesante en cuanto a poner en conocimiento a artistas que trabajan con vectores terminara siendo un glosario de los mismos 10 o 20 ilustradores sevillanos que aparecen una y otra vez en exposiciones, muestras, charlas y talleres. Esto debería ser un escaparate para dar a conocer a gente nueva tan apasionada por los vectores como yo.

En este tipo de trabajos colaborativos es importante explorar los límites y aportar a la pieza final algo de cada autor. En mi caso la contribución va más allá de este sencillo faquir soportando el dolor de sentirse desactualizado.

Así que, tras hablarlo con Eloy, decidí pasarle el testigo a Pilar Ayerbe. No conocía su trabajo, pero tenía la garantía de que Eloy pensaba que su estilo era sobresaliente. Preparé el archivo y se lo remití por correo para que continuase la cadena.

Tras su paso por las manos de María Calderón Vázquez, ink4soul, Salva de Marte, Luc Bueno Glez., Javier Martín Caba, Chirrikebstein Ilustración, Salmorejo Estudio, Miguel Ferrera, Sousa Ilustra, Korea Tres Delicias, Pilar Ayerbe, Ale Rojas, Aro Reinoso y yo mismo la pieza quedó así.
Dibujos enlazados - final

Sextreaming Party de Sextories

Sextreaming Party de Sextories

Cómic Ilustración Proyectos

En alguna ocasión os he hablado de Sextories magazine. Una revista de cómic erótico y cuyo ADN parte de abordar la diversidad sexual y la inclusión de una forma orgánica y amable. Pues bien, este proyecto vive de los eventos y con todas las barreras que nos ha puesto la COVID-19 es normal que se resientan. La mayoría de los eventos se han cancelado y (como ya sabemos) la venta online no aporta demasiado.

Así que el equipo habitual se ha liado la manta a la cabeza y se ha montado la Sextreaming Party Apocalypse Tip Show. Desde las 12 de la mañana del viernes 21 de agosto estarán ofreciendo entrevistas, charlas, dibujos en directo, y venta de originales durante 24 horas. Gente como Marta Piedra, Elsa Ruiz, Ignasi Puig, Sexus o Somos Peculiares estarán colaborando para ofreceros un contenido muy jugoso para que vaciéis vuestros bolsillos.

Podréis seguir este evento desde su Instagram Direct y su canal de Youtube simultáneamente, ya que habrá un equipo de autores dibujando en directo durante todo ese tiempo y complementando las diferentes partes de este evento.

Pero la cosa no termina ahí. Para hacer de este evento algo si cabe aún más especial, han sacado un número digital especial llamado Follar en tiempos de Covid y en el que servidor aporta una humilde páginilla con un cómic que he titulado #Resistiré.

Sextories - #Resistiré
El número es una pequeña recopilación de experiencias e historias alrededor de cómo vivimos la sexualidad durante el confinamiento. 29 artistas han colaborado en su elaboración y lo podréis comprar por cinco eurillos en su tienda online. 60 paginacas a todo color con tetas, coños y culos por doquier.

Aprovechad también para haceros en su tienda online con sus anteriores números, con algo de merchan o con algunos de los originales que se subastarán sólo durante este evento y algunos otros que se pondrán a la venta online. También podréis hacer donaciones invitándolos a algún que otro café a través de su Ko-Fi.

Todo lo recaudado servirá para costear la exposición Els drets trans son drets humans: Vinyetes sobre diversitat de gènere que se realizara en el centro Cotxeres de Sants de Barcelona del 1 al 11 de Septiembre y para ayudar a mantener a flote Sextories.

Si os interesa y buscáis más información sobre horarios o cómo echar un cable, no tenéis más que pasaros por su renovada web sextories.net y abrir bien los ojos y la cartera.


ACTUALIZACIÓN:
Ya ha concluido el evento y todos han quedado contentos. Las charlas y las entrevistas han sido muy interesantes y divertidas. por si os lo perdisteis están subidas en la cuenta de IGTV de Sextories Magazine. También hay muy buena respuesta muchos de los que han comprado el Follar en tiempos de Covid y aún quedan originales a la venta en la tienda online. Si os interesa pasad antes de que se los lleven o termine el descuento del 5% que está activo.

Por mi parte he ido realizando estas viñetas para ir subiéndolas a redes mientras iba avanzando el maratón.

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Ha sido toda una experiencia asistir y colaborar con Sextories Magazine. Espero que sea la primera de muchos más encuentros como autor y colaborador, porque como lector y espectador me tienen seguro.

Reto fanarts – #SixFanartsChallenge

Reto fanarts – #SixFanartsChallenge

Ilustración Retos

Aún con el subidón de haber cerrado el #RetoComicPuño decidí abordar un nuevo reto en el que pudiera ahondar un poco en el uso de los colores y los personajes. Llevaba un tiempo viendo vía Twitter e Instagram un reto con fanarts, pero siempre ha sido un género que nunca me ha gustado del todo. Y es justo por eso por el que decidí abordarlo.

Así que anuncié por mis redes sociales que iba a afrontarlo y que me hicieran propuestas de personajes. La respuesta fue muy variopinta. La cosa fluctuaba entre los personajes del tebeo patrio y los frikis del faranduleo pasando pro el manga, los videojuegos y el cine.

Algunos ejemplos de ellos son Mortadelo, Frank Grimes, Chiquito de la Calzada, The Witcher, Arale, Krang (TMNT), Terelu Campos, Jessica fletcher, Goku, Mariñas, Ranma, Monkey D. Luffy (One Piece), Pepe Repe (Panini), Andrés Pajares, Buddy Bradley, Sasha Grey, Han Solo, Cañita Brava, Arturo Fernández o Beyoncé.

Finalmente me tuve que ceñir a las reglas para hacer la selección (sólo un personaje por persona y obligatoriamente de ficción) y este fue el resultado.

Reto SixFanarts: completo

La experiencia ha sido muy interesante, ya que conocía a la perfección a los personajes, y lo que he pretendido es darles una visión personal (aunque en algunos la interpretación es bastante literal).

No descarto hacer de nuevo algunos fanarts de personajes que yo mismo haya seleccionado para alguna pieza futura. Por ahora me ha servio para hacer mano y consolidar el estilo gráfico. Lo siguiente es empezar a abordar las ilustraciones del proyecto origen de esta estética. Ojalá pueda compartir pronto los resultados.

Si estáis interesados en hacer este reto podéis buscarlo en redes sociales como #SixFanarts o #SixfanartsChallenge e incluso utilizar la plantilla que os adjunto aquí.

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Reto de Puño: El cómic de mi confinamiento

Reto de Puño: El cómic de mi confinamiento

Ilustración Retos

Con un mes de confinamiento a causa del Covid-19  las espaldas, y sin hacer nada más productivo que limpiar compulsivamente la casa, me decidía a tomar cartas en el asunto y sacudirme las telarañas de encima. Necesitaba algo que me impulsara a producir aunque los clientes estuvieran acojonados por sus negocios.

Había algunos retos en el aire relacionados con la ilustración y Twitter e Instagram eran unos auténticos hervideros. Casualmente muchas plataformas y entidades ofrecían cursos y contenidos gratis, y estaba en haciendo uno de Domestika impartido por Puño junto con mi hijo. Así que me encontré de bruces con este tuit suyo.

De manera que el reto me vino en bandeja. En un plazo de una semana sacando sitio de donde pude mi cómic del #RetoCómicPuño vio la luz. Aquí lo tenéis.Reto Cómic Puño: completo

También os dejo por aquí algunas viñetas a mayor tamaño por si queréis fijaros en algún detalle.Reto Cómic Puño: detalle autorretratoLa experiencia con el reto y la respuesta en las redes me ha animado a embarcarme en un nuevo reto usando el mismo estilo para un proyecto que desarrollaré a medio plazo y de que pronto tendréis noticias en este blog.

Mientras tanto, si queréis participar en el reto de Puño tenéis la plantilla e instrucciones aquí.

A la venta: Adicto a los 90s

Ilustración Tienda online

Hace un añito me vino un ramalazo de nostalgia catódica e hice este dibujo a tinta y lápices de color alpino de esos que regalan a los chiquillos en su primera comunión. Un abarrotado tributo a los personajes preferidos de mis series favoritas de Cartoon Network y demás series de animación allá por los 90s.

Tener acceso a tanta animación gamberra hizo que el adicto a la televisión que ya era se reafirmara y se regodeara en su propia enfermedad. Dios bendiga aquel momento de mi vida. A muchos de aquellos personajes les debo parte de mi estilo y mi predilección por los personajes sobreactuados e irreverentes.

Ahora pongo a la venta «Adicto a los 90s» la pieza en mi nueva tienda online por 15 eurillos. Así también echo un vistazo a ver cómo me funciona eso de vender mi obra analógica.

Un A5 robado de una libreta promocional de un producto farmacéutico que os enviaré a vuestras casitas en un sobrecito rígido y bien protegido para que no sufra las envestidas del transporte. No descarto incluiros alguna sorpresita más en el sobre 😉

Para llevárosla a casa no tenéis más que pulsar AQUÍ o buscar el dibujo entre todas las miserias que tengo a la venta en mi tienda.

Falocentrismo

Ilustración Proyectos

He perdido el número de veces que me he encontrado con gente que percibe el mundo como un glosario de sitios donde encajar su polla. Son esas personas que llevan la cuenta del número de «perras» que se han follado, que se miden regularmente el pito por miedo a ser “menos hombres”, que han pisado más de una vez por iniciativa propia un puticlub y que están obsesionados con tachar a cualquier precio líneas en su lista «triunfos sexuales».

Comentarios como “tengo la espinita clavada de que aún no me he tirado a una china” son los que me llevaron a plantearme hacer esta ilustración: Falocentrismo. El universo girando entorno a la chorra de estos personajes. Toda una humanidad concebida para satisfacer sus necesidades sexuales y convertirse en una fuente de anécdotas zafias para compartir entre los miembros de su selecto club de simplones.

También he perdido el número de veces en las que he sentido el vértigo de no estar tan lejos de ser como ellos. Sin darte cuenta resulta que son tus hermanos, tus amigos, tus compañeros de trabajo… Gente a la que quieres y por la que muchas veces darías tu vida. Personas caucásicas, con cultura, edad, educación, oportunidades y medios suficientes como para no tener que comportarse así.

Esta es mi visión de ellos desde el miedo y la repugnancia. Desde la cotidianidad y la derrota.

Falocentrismo - full LR

 

Miedo al fuego Amigo – Colectivo Miga

Miedo al fuego Amigo – Colectivo Miga

Ilustración Opinión Proyectos Redacción

Hablando con la gente de Like a Wave sobre el por qué nuestra profesión se encuentra siempre en una posición difícil al negociar con un cliente o al tratar con un proveedor, llegamos a la conclusión de que el problema es la falta de confianza en los profesionales que formamos nuestro gremio.

Por culpa de el miedo no somos capaces de avanzar como colectivo y evolucionar hacia mejores condiciones de trabajo o más ventajas para establecer una relación de igual a igual con otras profesiones y sectores.

Fruto de esa conversación surge el artículo que he compartido en el blog de Colectivo Miga con el titulo «Miedo al fuego amigo» e ilustrado también por mi. Aquí un pequeño extracto.

Si nuestro gremio fuera un animal sería un perro sarnoso, desconfiado y tembloroso que se debate entre la vida y la muerte, y que duda si aferrarse a la vida aceptando el chusco de pan que le ofrece el cliente o lanzarse a su yugular y darse un festín con su cadáver aunque esta maniobra le cueste la vida.

Pero siempre habrá un amigo campechano e ignorante que diga “pero no hace falta que publiquéis nada, podéis hablar entre vosotros. Fijaros en las enseñanzas de los más veteranos y en los conocimientos frescos de los nuevos profesionales”.

Este individuo no ha estado en ninguna charla de freelances o en alguna exposición, de lo contrario sabría que carecemos de esa camaradería, organización o confianza. Porque lo que nos ata las manos es el miedo. Miedo a abrirnos a otros otros profesionales como nosotros y a caer abatidos por fuego amigo.

Para que os hagáis una idea una conversación entre profesionales sobre este tema suele ser así:

– ¡Ey Lucrecia! ¿Cómo andamos?
– Ahí tirando, Ovidio.
– Me alegró mucho verte en el Pechakucha el otro día.
– ¡A ver si quedamos más cabrón, que estás perdido!
– Sí… Oye, una cosa ¿Te acuerdas que me dijiste que estabas trabajando con una marca de grandes almacenes?
– Sí, claro.
– Es que un cliente parecido me ha pedido presupuesto y quería saber tu opinión. Te mando por mail las cifras.
– ¡Ah!… vale… (se esfumó el buen rollo)
– ¿Cómo las ves?
– Bien… pero yo pediría más.
– ¿Como cuánto más?
– Pues… algo más.
– ¿Tú cuánto le cobras a tu cliente?
– Hombre, son situaciones distintas…
– Ya ¿Pero cuánto?
– Bastante más.
– ¿Me puedes decir la cifra?
– ¡Uy! Ojalá pudiera… Pero ya sabes…
– Entiendo, gracias de todos modos.
– ¡A mandar!
– Un abrazo a Patricia y a los niños.
– ¡De tu parte monstruo!

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