Society6 – Como brécol

Society 6 Tienda online

Dos años hace que abrí  tienda en de Society6. En este tiempo he tenido muy poquitas ventas, pero son más que suficientes como para empujarme a seguir subiendo ilustraciones y diseños para daros la opción a acceder a ellos si os gustan especialmente.

Hace un par de años hice una textura con vectores imitando formas orgánicas y arrugas para terminar dándoles un colorcillo verde. Al subirla a la tienda no tenía ni idea de cómo nombrarla, pero como parecía brécol la terminé llamando “Como brécol” (no de “comer”, sino de “parecerse a”).

Aproveché el curso de Domestika que he terminado hace poco para convertirla en una trama y así poder extender esas adorables arruguillas hasta el infinito.

El diseño me recuerda un poco a un logo que hice hace tiempo para una agencia de publicidad con textura de “pellejonabo”. No lo aceptaron, pero a juzgar por la catadura moral de sus integrantes le hubiera venido de puta madre.

El caso es que ya podéis pillaros alguno de los innumerables productos que hay con esta texturilla. Podéis verlos todos en mi tienda de s6 o en los productos destacados (cojín y camiseta) en mi tienda online.

No olvidéis dos cosas: la primera es que en S6 hacen muchos descuentos y que al final os sale a cuenta pagar los gastos de envío en los productos más baraticos, y la segunda es que comáis mucha fruta y verdura para manteneros sanos y con energía para cotizar.

¡A COMPRAR YA HOMBRE YA!

Domestika – “Pattern Design analógico y digital” – Here they come

Domestika – “Pattern Design analógico y digital” – Here they come

Domestika Ilustración Proyectos

En más de una ocasión me he visto diseñando un patrón para un packaging o para cualquier campaña de publicidad y, aunque era complicado colárselo a un cliente, disfrutaba muchísimo haciéndolos. Por eso decidí realizar el curso “Pattern design analógico y digital” de Juan Díaz-Faes en Domestika, y estoy contentísimo con el resultado. Tanto por los conocimientos adquiridos como por el resultado y realización de las diferentes prácticas.

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La primera de ellas fue diseñar un pattern cuadrado en Adobe Illustrator para usar como fondo en Whatsapp. El punto de partida eran emojis, así que les di una vuelta y pensé en cómo serían los emojis hoy en día si se hubieran basado en las pintadas que podías ver por las paredes en los 80s y 90s, cuando yo era un mozo. La esvástica-fail, el 6 y el 4, la berenjena polla, el melocotón culo, la botella rota, la empanadilla, el paquete de tabaco, la botella rota, el emoji de cicatriz… Una buena mezcla. primero las hice en papel y más tarde las digitalicé y volvía  trazar con vectores.

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En la segunda de las prácticas subimos un poco más el listón y usamos el pattern hexagonal. como base se planteó usar un logo, pero hacía poco que había publicado la entrada de “Se lo debes a Internet” para Colectivo Miga y quise usar la taza de infusión y así jugar con los posavasos para simular la ingravidez.

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El la tercera de las prácticas debíamos diseñar las guardas para un libro con un patrón cuadrado en Photoshop sencillo. Como siempre tengo a mano mi libro de grabados de Goya, decidí hacer unas para un libro sobre el mismo tema. Tomé como base “El sueño de la razón produce monstruos” y usé algunos de los elementos que aparecían en él para construir la trama. Usé un pincel de Crayon que hice expresamente para proyectos infantiles y que le da a esos trazos tan fríos algo de textura. El pattern resultante resultó más geométrico de lo que me planteé en un principio, pero quedé muy satisfecho.

Cuando ya estaba cómodo con la metodología la cosa do un vuelco y tocó hacer un pattern analógico. Como punto de partida Juan hizo un cavado de sellos muy sencillo para estampar en un cojín, pero yo no estaba dispuesto a gastarme pasta en ese material. Así que me tocó solventarlo tirando de reciclaje e imaginación.

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Primero hice un diseño sencillo de patrón con cuatro “iconos” de utensilios de cocina que más tarde iría rotando para conseguir que la trama no fuera especialmente monótona. Después pillé un trozo de goma eva amarilla que teníamos por casa de la elaboración de algún disfraz escolar de Fermín. Recorté las piezas y las pegué más tarde con una pistola de silicona sobre un tapón de agua mineral que rondaba por casa. Dibujé una guía en la parte posterior para controlar el sentido del sello y usé una almohadilla con tinta que rondaba por casa y que compré (o robé) en algún momento para impregnar de tinta el sello y estamparlo sobre un pliego de papel kraft que posiblemente use para forrar las portadas de un recetario.

Con los dedos aún manchados de tinta abordamos con ansia el proyecto final: Un pattern cuadrado complejo en Photoshop. Perpetré este proyecto tomando tres referencias: la primera fueron esas ilustraciones de pueblecitos y ciudades con una línea sencilla y que muchos hemos hecho en el colegio en clase de plástica, en segundo lugar las películas y series de monstruos titánicos que vienen a cargarse el puto planeta a base de pisotones (Godzilla, King Kong, Cazafantasmas, Mazinger Z…) y por último los libros de “¿Dónde está Wally?” de Martin Handford.

Con estas referencias pretendía crear un rapport de una ciudad y en ella perder a todos los monstruos gigantes pero que el espectador se dedicara a encontrarlos mientras pasean la vista por los edificios. Pero para conseguirlo necesitaba seguir diferentes pasos.

El primero es crear el rapport de la ciudad y separar las hileras de edificios por capas para poder situar luego a los monstruos. Más tarde hacer mi particular versión de los monstruos teniendo en cuenta que todos sean de proporciones parecidas entre sí y con los edificios. Después toca perderlos entre las hileras de edificios para que no se concentren todos en el mismo sitio y finalmente componer los diferentes rapports para generar el pattern completo.

En este caso también era necesario aplicar color, así que usé un bitono rojo y azul en sus matices más cercanos y menos saturados para que no destacaran demasiado unos elementos sobre otros. Así, apliqué sombras en la vegetación y luces en las ventanas (además de en los propios monstruos). También usé un pincel para Adobe Photoshop creados por Del Hambre y que estaba de descarga gratuita en Domestika con motivo de su curso. El resultado es una trama homogénea sonde entretenerse un buen rato.

Para complementarlo hice un logotipo en Illustrator con una tipografía acorde al tema y que pone nombre al proyecto “Here they come” (parafraseando a uno de mis grupos favoritos en la adolescencia: Primus) y lo volví a trazar con el pincel en Photoshop. De esta manera tenemos los rapports para crear tramas y texturas, los monstruos aislados y el texto para jugar y componer las diferentes piezas.


A la hora de aplicarlo sobre diferentes productos y soportes, se hace patente que el uso más interesante es el que se hace a una sola tinta, pero los tonos pastel de la versión a color resulta perfecta como estampado infantil.

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En definitiva, estoy muy contento de haber hecho este curso y, no sólo haber mejorado en la creación de esta técnica, sino que lo he pasado genial aprendiendo y haciendo los diferentes proyectos. Me pongo la camiseta de Wallapop para decir “100% recomendable”.

Spotify – Patadas en el culo

Spotify – Patadas en el culo

Spotify

Mucho se ha hablado del poder curativo de la música o su capacidad para calmar a animales y personas. Todos esos usos son muy loables, pero palidecen ante la capacidad de que te pongas música y dejes la casa como los chorros del oro en lo que dura una película de las malas de Antena 3 SIN  ANUNCIOS. Justo para eso creé mi playlist: Patadas en el culo.

Podría contaros que intentaba hacer una selección de temas de manera armónica para aumentar mi productividad, estabilizar mis biorritmos o alinear mis chacras, pero no. Seleccioné canciones que me pusieran un petardo en el culo y me hicieran limpiar la casa folladísimamente, ya fuera por el ritmo o por la carga épica y energética de las canciones.

El caso es que pasé de limpiar la casa al completo de 5 horas a 3 y media, y eso es maravilloso. Hay quien se cuestiona si dedicar tiempo y esfuerzo al arte es más o menos útil que hacerlo en investigación científica o en socializar. Desde aquí (que no me lee ni Cristo) os digo que sól0 por esa horita y media que me ha hecho ganar, es para comerle los huevos al puto Johan Sebastian Bach.

Gracias por la música (que nos hace mágicos) y gracias por los temarrazos que he logrado recopilar en Patadas en el culo por hacerme pasar la fregona a la velocidad del sonido.

Si queréis alcanzar la gloria como yo poséis echarle un oído a mi playlist en ESTE ENLACE y pillarla de base para implementar vuestras propias canciones para elaboraros la lista que hará que Don Limpio parezca un hippy desarrapado a vuestro lado. Para más momentos musicales podéis echar un vistazo a las playlist que tengo en abierto en mi perfil de Spotify.

Los concursos de mierda crecen como setas – Colectivo Miga

Los concursos de mierda crecen como setas – Colectivo Miga

Colectivo Miga Opinión

En abril de 2017, cansado de encontrarme con cláusulas abusivas, peticiones ridículas y exigencias que rozan en lo delictivo, decidí redactar un artículo en el blog del Colectivo Miga sobre los concursos. Tomé una buena cantidad de bases de concursos públicos y los reuní en un documento para mezclarlos y conseguir una especie de “Manual para el Imperfecto Concurso”.

La sorpresa saltó cuando terminé de redactarlo y resultó que del texto original tan sólo tuve que cambiar un 15%. No os voy a ocultar que me lo pasé genial redactando estas bases, pero cuando te das cuenta de que hace falta tan poco para que un concurso real parezca un chiste, te hierve la puta sangre.

A la vista de los resultados, no es complicado darse cuenta de cuáles son los engranajes que giran para que siempre terminemos viendo la típica noticia de un cartel infumable parta unas fiestas locales fruto de un concurso de mierda pagado con dinero público y que va a parar  (casualmente) a manos de un conocido del alcalde.

Pensaréis que esta manera de actuar es exclusiva de los organismos públicos, pero nada más lejos de la realidad. En la empresa privada es aún peor si cabe. Lo que suele pasar es que ven una buena cantidad de propuestas, luego contactan con los que ofrecen el presupuesto más barato y les piden que reciclen las ideas que más les han gustado. Como veréis, una delicia.

No voy a deciros que todos los concursos sean una mierda. Son un buen recurso para hacerse un portfolio si eres un diseñador/ilustrador/publicista o para acceder a ciertos trabajos y clientes que no te puedes permitir llamando a puerta fría. Pero también os voy a decir que posiblemente sea el recurso más abusivo si eres el convocante. Sólo pagas por lo que quieres y tienes a un montón de gente currando para ti sin tener que darles ni si quiera las gracias.

Si eres una empresa, asociación u organismo público, piénsatelo dos veces. Lo que puede parecerte lo más justo y rentable, puede que sea lo más jodido para los concursantes.

Viendo cómo estaba el panorama, salió un texto bastante majo sobre el tema. Lo pensaba titular el artículo con el nombre del concurso, pero temía que nos llegaran preguntas sobre si era realidad o (peor aún) algún concursante intentando hacerse con el premio. Finalmente lo titulé “Los concursos de mierda crecen como setas”, y así nos cubríamos las espaldas.

Podéis leer el artículo completo en este enlace y ver otros en la misma línea en el blog de Colectivo Miga .