Mendigart

Era un día cualquiera cuando en mi muro de Facebook contemplé atónito cómo Mariscal explicaba con un lenguaje infantiloide cómo monetizó esa costumbre que tenía de calcar retratos en su tablet. Sin duda era un alegato del snobismo. Pagar una cifra interesante por tener un jpg con la firma de un artista de renombre. Sin duda un plan maestro para salir de la ruina que se encargó de proclamar en todos los medios. Fruto de la mala hostia que me generó ese vídeo decidí crear una acción en la que, cobrando una centésima parte de lo que había que pagar por un retrato de Mariscal, se diera de comer a una persona que realmente lo necesitara. Así que estuve un año calcando retratos que la gente me mandaba y al concluir Colectivo Miga una donación a Becas Comedor de Educo para que un alumno pudiera tener acceso a una comida digna durante un trimestre. Eso sí, en vez de tener la firma del ilustrador catalán figuraba la palabra Mendigart.