Invitación de boda

¿Qué mejor ocasión que tu propia boda para hacer alguna locura con el diseño? Particularmente me aburren las invitaciones convencionales y todo lo que rodea a este tipo de eventos. Así que decidí darle una vuelta de tuerca al asunto, y contar con la complicidad de mis invitados (que conocen y aguantan este tipo de chorradas). Para la ocasión escogimos una grama cromática ciñéndonos al anturio, la flor que formaría el ramo de la novia, y reinterpreté un alfabeto completo jugando con los las formas geométricas que dejan los huecos de las letras de los novios. Usé la gama cromática sobre una tipografía clásica y me inventé un jeroglífico sencillo uniendo letras y colores con numeración para generar palabras. Intentamos que ese alfabeto y esos motivos pasaran a formar parte del resto de los elementos: el photocall, las minutas, los trajes, la mantelería, la iluminación… Puede que los invitados no se dieran mucha cuenta y sencillamente fueran a celebrar la boda comiendo y bebiendo, pero que me quiten a mi lo bailao.