Gran concurso de postres para putos gordos

Cliente: Relaciona, Servicios de Marketing

Viernes por la mañana, el departamento creativo de Relaciona enfosca su tostadas de paté cuando una brillante idea se les viene a la mente: ¿por qué pagar por un desayuno que colapse sus arterias cuando pueden colapsar sus arterias gratis?. Con esta feliz idea ponen en marcha una iniciativa por la cual cada uno de los participantes aportará el postre más indigesto que jamás hayan ideado para comérselo y puntuarlo en dos turnos. Había nacido el Gran concurso de postres para putos gordos. El justo vencedor de esta disputa fue el Almax frente a platos como “trocinos de infierno”, “manzanas atropelladas”, “joframisú” y tartas de queso o de galletas tan densas que eran capaces de atrapar la luz a su paso y crear agujeros negros. Digerir unidos unió más al grupo que ir a pegarse tiros a un paintball y fue mucho más barato (y dañino). Para las comunicaciones de este singular concurso opté por resaltar ese sentimiento de culpa y asco con imágenes de orondos personajes que ocultaban su rostro con parte del logo de la agencia, pero usando fotografías pixeladas y sucias para transmitir la pesadez de las digestiones y la imperiosa necesidad de visitar los nada recomendables servicios del Edificio progreso.